Ernesto
Rodera nace en León en 1966 a muy temprana edad.
Enseguida los acontecimientos se precipitan: colegio de curas, conversión
en ateo metabólico, servicio militar, carnet de conducir, desorientación,
tedio, afición a las bebidas inflamables... Se licencia en Bellas
Artes por la Universidad de Salamanca en la especialidad de pintura.
Oposiciones. Un año como profesor de dibujo (¡de peluquería
y electricidad!) en un Instituto de Formación Profesional (antes
Maestría Industrial, antes un solar). Empieza a dibujar diariamente
en el periódico La Crónica de León en 1994
hasta que desaparece (el periódico) en 1999. De todo. Suplementos
de deportes, motor, negocios, salud, literatura y arte, historia, informática,
opinión, relatos y hasta felicitaciones navideñas. También
hace una tira diaria supuestamente cómica durante esos cinco
años e ilustra libros en la editorial Everest. Con
igual éxito ha ejercido efímeramente como camarero, descargador,
locutor de radio, letrista, pintor artístico y de brocha gorda,
decorador, diseñador, traductor y columnista. Diversas exposiciones
y colaboraciones y... eeeh... hummm... poco más. Ha publicado y, en algunos casos, sigue saliendo en Mono Gráfico, El Mundo, Diario de León, Gente en León, El País, Rozadora, Cata y Humo, El Ajo, 20 Minutos y, a diario, en ADN. Actualmente (año 2006) imparte clases de Diseño Gráfico
en la Escuela de Arte de Oviedo. Tiene gato y perro,
no ha residido nunca en Nueva York, no ha publicado ningún libro
en solitario ni ha recibido ningún premio.