Sam el espantapájaros

El verano se presentaba duro para Sam. Debía pasarse todo el día haciendo guardia en el campo para que los pájaros no comieran las frutas y verduras. Sin embargo y a pesar de que era un trabajo aburrido, Sam estaba contento de realizarlo y se sentía importante.

Le gustaba recordar todos los años que había estado trabajando en el campo. Sin embargo, aquel verano algo pasó.

El granjero pensó que Sam ya estaba muy viejo y que debía ser sustituido por un joven y nuevo espantapájaros.

Sam no podía creérselo, el granjero trajo al nuevo espantapájaros y lo colocó en el campo. Sam desde el granero miraba con envidia al nuevo espantapájaros y cada vez se ponía más triste.

Además reconocía que el nuevo espantapájaros tenía muy buen aspecto y hacía muy bien su trabajo.

Un día la hija del granjero entró en el granero y vio a Sam, allí tirado, con lágrimas en los ojos. Le pregunto que le pasaba y Sam entonces le contó su historia. La hija del granjero, sin decir nada, salió corriendo del granero y cuando regresó venía cargada con agujas, hilos, telas... Dejó todo en el suelo y le dijo a Sam: ¡No te preocupes! yo voy a hacerte ropas nuevas, vas a quedar tan guapo que mi padre volverá a ponerte en el campo.

Y sin más, comenzó a cortar y coser y en un abrir y cerrar de ojos había dejado a Sam otra vez como nuevo.

El granjero que le vio se puso muy contento, pues en realidad echaba de menos a Sam.

Así que Sam volvió otra vez al campo, eso sí, ahora ya no estaba solo pues tenía un amigo para compartir el tiempo.

Actividad 1

Actividad 2

Actividad 3

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