| Algo extraño nace en
la noche, o en otro momento... cuando duermes, empujado por el poder de
la mente, obligando a resurgir de nuestro arcón de los secretos aquel
olvidado miedo, aquel tenebroso secreto, quizá, aquella esperanza
muerta. Otras veces, hasta es capaz de adivinar tu futuro: un negro
temor que yace contigo, latiendo... latiendo... latiendo...
latiendo... |
Obligado por la
curiosidad, tuve que hacerlo. Así, durante noches y noches, dormí con
la agenda en la almohada. El lápiz atado a la espiral del lomo para que no se
perdiera.
Después,
esperaba incierto de oscuridad hasta olvidar la
conciencia. Al llegar mi mañana, el instinto avezado descubría la
trama de torcidas palabras, la memoria se avivaba y sabía y recordaba,
hasta completar un cuaderno de sueños que antes se me olvidaban.
Esa era,
pensé, la otra cara como la de la Luna, que esconde los secretos a nuestra
mirada. Entonces fui descubriendo, paso a paso, trampa a trampa, todo lo
que guardaba en mi arca.
|