*No
perder la calma. Mantener la mente clara y despejada ayudará a percibir
detalles que en un estado de excitación pasarían desapercibidos
y podrían, en algún caso, ayudar a identificar el objeto.
*Tratar de identificar el objeto volante
(Mirar Pág. De identificación de objetos celestes).
*Intentar fotografiarlo o filmarlo.
De este modo, se podrá tener una evidencia gráfica de lo que
se ha observado. Es aconsejable tomar referencias en la fotografía
de edificios, árboles o montañas. Si la fotografía es
nocturna y se quiere asegurar la toma, reduzca la velocidad de obturación
de la cámara y abra el diafragma completamente.
*Buscar lápiz y papel. Tras haberse
producido la observación los detalles todavía están frescos
y completos. Se anotan todos junto a la hora en que se produjo el avistamiento
y el lugar. Se debe de incluir todo tipo de detalles, como el estado de la
noche, si estaba clara o no, si había luna, si había estrellas,
si hacía viento, ruidos, reflejos, condicionantes, etc. Dibuje, si
es posible, el recorrido del objeto por el cielo. Marcar los puntos cardinales
para orientarse.
*Anotar hora y coordenadas. Si el avistamiento
se hace desde un automóvil puede ser de gran utilidad saber el kilómetro
exacto para, con posterioridad, visitar en otras condiciones el lugar y poder
cerciorarse de que ningún fenómeno natural pudo ser la causa.
*Anotar distancia, características
y evoluciones del objeto. Para ello se puede estirar el brazo y extender el
dedo pulgar. Así podrá establecer una comparación de
tamaño, pues se sabrá si se tapa con la uña, el dedo,
o la mano entera. Y se podrá conocer el grado de elevación con
respecto al horizonte.
*Anotar datos de otros testigos. Puede
que se coincida con otras personas en la observación y resulte de gran
utilidad al investigador conocer su testimonio e intercambiar información
sobre el fenómeno. Siempre que sea posible se anotarán sus direcciones.
*Dar la voz de alarma. Con frecuencia,
los testigos suelen notificar los avistamientos a la policía, centros
astronómicos, comandancias del ejercito, etc. Lo mejor, en este caso,
es notificar las observaciones a los medios de comunicación y emisoras
de radio y si es posible directamente a los investigadores especializados.