4.- EN HISPANIA

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VIRIATO ASEDIO A NUMANCIA
CÁNTABROS Y ASTURES MULTA ROMANA IN HISPANIA SUNT Calzadas
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Construcciones votivas
Termas
Villas
Otros restos

El procedimiento de pelea de Viriato ya había sido utilizado antes contra los Romanos en Hispania. No podían enfrentarse contra ellos en campo abierto debido tanto al número de soldados como a la disciplina militar demostrada por los Romanos. Por eso atacaban por la retaguardia en los momentos y en los lugares más imprevistos, y, una vez desbaratadas las filas, emprendían la huida, antes de que el ejército en pleno pudiera rehacerse de la sorpresa. 

 

La faja costera del Mediterráneo, acostumbrada a tratar con otros pueblos, fue el primer lugar romanizado, así como el valle del Guadalquivir. El resto de la Península Ibérica sólo era una región aliada de Roma, aunque a medida que se iba hacia el oeste, se perdía el reconocimiento de la autoridad romana. En Celtiberia había pueblos favorables a Roma, mientras que otros eran enemigos. Indíbil y Mandonio acaudillaron la guerra de independencia contra Roma. Fueron vencidos en la batalla de los "Campos Edetanos" (205 a.C.) por los cónsules Romanos L. Léntulo y L. Manlio Aridino.

A partir del año 197 a.C. se divide la Península Ibérica en dos provincias: "Hispania Citerior" e "Hispania Ulterior". El año 195 a.C., el Senado Romano mandó a Hispania al cónsul M. Porcius Cato, "El Censor". Su gobierno fue de buena administración, pero cruel con los que se sublevaban.

Durante los primeros años del siglo II a.C., hubo varias sublevaciones: de los Lusitanos, de los Turdetanos, de los Vacceos y de los Vetones. Las victorias fueron alternas.

Los pretores que gobernaron Hispania durante estos años fueron violentos y rapaces, de manera que Roma intentó poner remedio a los desmanes. Desde el 178 al 154 a.C., cuando Ti. Sempronio Graco gobernó Hispania Citerior, fue un período de paz y de intensa romanización. Pero con las torpezas y rapiñas de nuevos gobernadores, los levantamientos no se hicieron esperar.

Los primeros que se sublevaron fueron los Lusitanos, que derrotaron a los Romanos en la batalla de Púnico (154 a.C.). La represalia por parte romana llegó en seguida, y el cónsul Lúculo y el pretor Ser. Sulpicio Galba obligaron a los Hispanos a pedir la paz. La represión fue sangrienta (149 a.C.)

Galba prometió tratarlos como se merecían, y los Lusitanos , confiados en estas promesas, abandonaron sus lugares habituales y se reunieron en donde les había ordenado. Galba dividió a todos en tres grupos, y mostrándoles a cada grupo una llanura, les ordenó que permaneciesen en campo abierto hasta que a su regreso les edificara sus ciudades. 

 Tan pronto como llegó a la primera sección, les mandó que, como amigos que eran, depusieran las armas, y, una vez que lo hubieron hecho, les rodeó con una zanja. Después envió algunos soldados armados de espadas y los mató en medio del llanto y lamento general. De nada sirvieron las invocaciones a los dioses y a las garantías que les había dado. De la misma manera, con prisa, dio muerte a la segunda sección y a la tercera. 

Sin embargo unos pocos de ellos lograron escapar, entre los que estaba Viriato (146 - 139 a.C.). Éste, poco tiempo después, se puso al frente de los Lusitanos, dio muerte a muchos romanos y llevó a cabo grandes hazañas. Se le conocía como Terror romanorum. (El terror de los romanos)

Viriato fue el caudillo que logró aglutinar todos los intentos de independencia de los habitantes de la Península Ibérica. Era gran conocedor del terreno y un maestro en la guerra de guerrillas. Durante ocho años consecutivos derrotó a todos los ejércitos Romanos dirigidos por importantes generales, como el pretor Quintio (142), los cónsules Metelo (141) y Q. Fabio Máximo Serviliano (140). Este no tuvo más remedio que firmar la paz, e incluso reconoció a Viriato como amigo del Pueblo Romano.

Monumento a Viriato en Zamora

El procedimiento de pelea de Viriato ya había sido utilizado antes contra los Romanos en Hispania. No podían enfrentarse contra ellos en campo abierto debido tanto al número de soldados como a la disciplina militar demostrada por los Romanos. Por eso atacaban por la retaguardia en los momentos y en los lugares más imprevistos, y, una vez desbaratadas las filas, emprendían la huida, antes de que el ejército en pleno pudiera rehacerse de la sorpresa. Esta manera de guerrear exige un gran conocimiento del terreno, y también ayuda por parte de la población civil, que apoya y protege a los guerrilleros. Generalmente la guerrilla ha sido usada en las distintas guerras por los habitantes de países invadidos por fuerzas superiores, como es el caso de España durante la guerra de la Independencia contra Napoleón, o el caso de los partisanos yugoslavos contra los ejércitos de Hitler en la segunda guerra mundial.

Según los Romanos, Viriato al principio fue pastor, para convertirse más tarde en jefe de ladrones (Dux latronum); esto lo decían por la manera de pelear, que se parecía más a lo que suele hacer una tropa de bandoleros que un ejército constituido en toda regla. A pesar de todo logró reunir a todos los pueblos lusitanos en contra de los Romanos, lo que obligó al senado de Roma a enviar a Hispania un personaje menos blando para con los sublevados.

Este fue el hermano de Q. Fabio Máximo Serviliano, Q. Servilio Cepión quien rompió el tratado y atacó a los Lusitanos. Los emisarios de Viriato para mantener el pacto, Aulaces, Ditalcón y Minuro, fueron sobornados por Cepión y asesinaron a Viriato mientras dormía (139 a.C.).

Muerte de Viriato

Cuando los asesinos se presentaron ante el cónsul Cepión para cobrar el precio por su traición, éste les respondió:

"Nunca ha sido del agrado de los Romanos que los soldados mataran a sus generales”.

Sin embargo la versión más extendida de la respuesta que dio Cepión a los asesinos de Viriato fue aquello de

“Roma no paga traidores”

 Sus sucesores no pudieron con el poderío romano, y en pocos años fue sometido todo el oeste peninsular.

Valerio Máximo enjuicia así el asesinato de Viriato:

“También la matanza de Viriato merece una doble acusación de perfidia; por parte de los amigos, porque fue matado por sus manos; por parte del cónsul Servilio Cepión, porque él fue el autor de tal crimen, por haber prometido la impunidad, y porque no consiguió la victoria, sino que la compró”.

Después de su muerte, los Lusitanos honraron el cuerpo de Viriato con unas exequias magníficas y dignas de admiración. Ordenaron que sobre su túmulo pelearan doscientas parejas de gladiadores. De esa forma honraron su excepcional valía.

CUESTIONES

1.- ¿Conoces algún otro caso en que al no poder vencer a un enemigo se ha echado mano de la traición?

2.- ¿Conoces los nombres de algunos guerrilleros célebres de la guerra de la Independencia española? 

3.- ¿Es efectiva la guerra de guerrillas, o al final el que gana es el ejército regular? ¿Cuál es tu opinión al respecto?

4.- ¿Conoces algún personaje que como Viriato sea conocido por haber luchado por la libertad de su pueblo?

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ASEDIO Y DESTRUCCIÓN DE NUMANCIA

 

Cuando los vencedores entraron en Numancia no encontraron ni a nadie vivo ni nada aprovechable, pues todo había quedado destruido por el fuego. Al fin los Romanos pudieron respirar tranquilos, no porque habían vencido, sino porque se habían librado de algo peor que una pesadilla.

La ciudad más famosa de los Arevacos fue Numancia, que tuvo en jaque durante veinte años a diversos ejércitos romanos. Hasta que al ser asesinado Viriato se tomó más en serio la destrucción de esta ciudad que parecía estar tomando el pelo a los Romanos.

Por eso, Escipión, después de haber destruido Cartago, tomó como causa personal la rendición de Numancia, y para empezar llevó a cabo un sitio riguroso de la ciudad.

Para ello comenzó por imponer a las tropas sitiadoras una férrea disciplina. Los soldados romanos se habían acostumbrado a una guerra en la que sólo habían de temer una salida de los Numantinos de vez en cuando, y vivían lo mejor que podían. Alrededor del campamento había "servicios" que se encargaban de hacer gastar a los soldados el salario que les daban o el botín que ganaban: mercaderes, adivinos, prostitutas,...

Además habían ido adquiriendo cosas innecesarias en un campamento militar de primera línea, como vajillas, muebles, carros para su transporte, incluso animales de corral y de carga.

 Todo esto lo prohibió Escipión: expulsó a los mercaderes, prostitutas y magos, y dejó a los soldados prácticamente con lo puesto: sólo admitió lo necesario. Hizo una inspección en las tiendas y las vació de todo lujo de muebles, adornos, lechos, etc., y él mismo dio ejemplo durmiendo sobre el suelo en un lecho de hierba.

Para conseguir que los soldados recuperaran la forma que debían tener comenzó un entrenamiento propiamente militar con marchas agotadoras, y así, sin  privilegios para nadie, volvió la austeridad y la disciplina al campamento romano.

A continuación acometió las obras del asedio propiamente dicho. Levantó siete fortalezas alrededor de la ciudad y dividió todos sus efectivos, tanto los romanos como los indígenas, en muchas partes, y a cada parte le asignó un sector de la ciudad, que tenía de perímetro veinticuatro estadios (unos 5 Km.). Luego unió cada una de las fortalezas con una empalizada que era el doble de larga que el perímetro de la ciudad, y una fosa.

Todas las fortalezas tenían que estar en comunicación permanente entre sí y con el alto mando por si había una salida de los sitiados o por si se presentaba una situación de emergencia. Las señales había que hacerlas, de día, con un trapo rojo en la punta de una lanza, y de noche por medio del fuego.

Con todas estas obras de asedio podía rechazar fácilmente las salidas de los enemigos. Aun así hizo cavar otra fosa, en cuyo interior puso estacas puntiagudas, y la protegió con un muro de unos tres metros de anchura y cuatro de altura. Para completar el cerco cada 30 o 40 metros levantó torres. Todas las guarniciones estaban provistas de todo tipo de armas arrojadizas. Estableció un servicio de mensajería permanente que recorría todas las posiciones para que le comunicaran hasta el más mínimo detalle.

Cuando los Numantinos se dieron cuenta de estas obras de asedio decidieron sucumbir antes que rendirse. El hambre fue la primera plaga que sufrieron. Se cuentan cosas horribles. No tenían nada comestible, ni trigo, ni ganado, ni  siquiera hierba. Se vieron obligados a chupar las pieles que tenían como vestido después de haberlas cocido. Llegó un  momento en que ni esto tenían, y comenzaron a comer carne humana: primero de los muertos, luego de los enfermos y débiles. Se volvieron semejantes a las fieras salvajes. Sin embargo no pudieron con las enfermedades y la peste. Y cuando vieron que no tenían remedio, se encerraron en la ciudad y se mataron unos a otros por medio de la espada y del veneno, y los que no habían muerto se arrojaron a las llamas con las que estaban destruyendo lo que quedaba de la ciudad.

Restos de Numancia

Cuando los vencedores entraron en Numancia no encontraron ni a nadie vivo ni nada aprovechable, pues todo había quedado destruido por el fuego.

Al fin los Romanos pudieron respirar tranquilos, no porque habían vencido, sino porque se habían librado de algo peor que una pesadilla.

Como no hubo botín, los soldados no pudieron cobrar su salario. Pero Escipión fue lo suficientemente generoso como para pagar a todos y a cada uno de su fortuna particular. El día en que celebró el triunfo en el año 133 a. C., repartió a cada uno de sus soldados siete denarios por cabeza.

Esta fue la gesta de una pequeña ciudad Celtíbera. Sus habitantes amaban tanto la libertad que prefirieron morir antes que perderla.

CUESTIONES

1.- ¿Puedes comparar la acción de Numancia con la de Sagunto?

2.- ¿Sabes qué significó la destrucción de Numancia para los Celtíberos y para los Romanos?

3.- ¿Conoces quiénes fueron y qué hazañas realizaron alguno de los miembros de la familia romana de los Escipión?

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CÁNTABROS Y ASTURES

Todas las historietas de Asterix el Galo tienen al comienzo una viñeta en que se dice:

"Estamos en el año 54 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los Romanos..."

- "¡¿Toda?!" se pregunta con mezcla de admiración y duda.

La respuesta es:

- "¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor".

Y pasa a contar cómo esa pequeña aldea de "galos irreductibles" traen en jaque a todos los ejércitos romanos que se atreven a enfrentarse a ellos

                

Esto, que es una ficción magníficamente elaborada por sus autores Uderzo y Goscinny, tiene una gran parte de verdad en los últimos veinte años antes de nuestra era.

Todo el imperio gobernado por Augusto estaba en paz.

¡¿Todo?! ¡No! Ya que en el norte de Hispania, amparándose en lo abrupto de sus montañas, dos pueblos, los Cántabros y los Astures traían en jaque a los ejércitos romanos.

Eran poco numerosos, pero belicosos en extremo, y no dejaban tranquilas a las otras tribus de la llanura, como eran los Vacceos, que se extendían al sur de la Cordillera Cantábrica en las actuales provincias de Palencia, Valladolid y oeste de la de Burgos, cuya capital o ciudad más importante fue Segisama (Sasamón, en la provincia de Burgos); los Turmodigos y Autrigones, que también estaban establecidos al sur de la Cordillera Cantábrica, pero en zonas más orientales, como son el NE de la provincia de Burgos, Álava y la Rioja.

Aprovechándose de lo abrupto del terreno hostigaban a los romanos con unas tácticas que ya había empleado Viriato siglo y medio antes, y que utilizarán en el futuro distintos grupos de españoles contra los invasores árabes y franceses: la guerra de guerrillas.

Eran grupos reducidos que conocían muy bien el terreno y atacaban por sorpresa y por la retaguardia a los convoyes romanos.

Esta situación de hostigamiento y derrotas de los ejércitos romanos preocupaba en gran manera a Augusto, que vino en persona a Hispania a dirigir la guerra. Puso su cuartel general en el campamento de la Legio X "Segisamo", la Segisama de los Vacceos y la Sasamón actual, en la provincia de Burgos.

Parece ser que cuando puso manos a la obra logró algún resultado. Fue una ofensiva en toda regla que abarcaba prácticamente todo el territorio que se extiende desde Navarra a León. Dispuso de varios ejércitos que actuaron, uno contra la ciudad de Bérgida (Villafranca del Bierzo, León) y otro contra la plaza fuerte de Aracelio (Araquil); además, desde el mar, la escuadra romana hostigaba, de forma que se encontraban entre varios fuegos. Otro ejército persiguió a los que se refugiaron en el altísimo monte Vindio. Este monte está en los Picos de Europa, cercano al nacimiento del río Ebro. Los Cántabros decían que antes llegarían a este monte las aguas del mar que las legiones romanas.

Augusto capturó prisioneros y los castigó severamente, única forma de hacerse temer por los montañeses. Pero se puso enfermo y se retiró a Tarraco (Tarragona) a pasar el invierno.

Los generales que dejó al frente de la guerra no supieron o no pudieron someter a los Cántabros y Astures, de forma que, cuando Agripa, enviado por Augusto, se puso al frente, tuvo que imponer severas sanciones a los soldados, desmoralizados por una guerra tan larga como inútil.

Los Astures y los Cántabros se hicieron fuertes en las montañas, particularmente en una llamada Medulo, que se encuentra al norte de la provincia de León. Hicieron un foso de 14 kilómetros para autoasediarse. Y cuando vieron que los Romanos insistían en el asedio, antes que rendirse con la perspectiva de llegar a ser esclavos, se mataron por distintos procedimientos, uno de los cuales era el veneno que sacaban de un árbol llamado tejo, que tiene como fruto unas bolitas rojas sumamente venenosas.

Ellos sabían que si eran capturados y convertidos en esclavos iban a perder la libertad que tanto querían y, posiblemente, la vida en peores condiciones. Por eso no se dejaban coger.

Todo esto lo supo Augusto, y volvió para dirigir el ejército. Cogió muchos prisioneros, pero eran irreductibles y armaron muchos alborotos, matando a sus captores y escapándose. De esa forma, ya sabían lo que les esperaba si volvían a ser capturados.

La última ofensiva se dio junto al río  Esla, adonde acudió desde las montañas un numeroso ejército para coger de improviso a las legiones romanas. Sin embargo, Causio, que mandaba los ejércitos regulares romanos, fue advertido por los brigecinos. Aun así, fue una lucha muy dura por ambos bandos. Los unos luchaban por su libertad; los otros, por terminar de una vez tal empresa y dejar pacificada Hispania.

Los que huyeron se refugiaron en Laucia (León), donde se continuó la pelea hasta que las legiones romanas derrotaron a los últimos reductos hispanos.

A continuación se siguió con la depuración de todos los restos, cogiendo muchos prisioneros. A los que quedaron libres, después de castigarlos, les obligó a bajar a establecerse en la llanura.

Augusto no celebró el triunfo de esta guerra, a pesar de que el senado de Roma se lo había concedido. Tal vez consideró que había sido más una guerra de exterminio que para conseguir la paz.

CUESTIONES

1.- Busca las ciudades españolas que hayan sido fundadas en tiempos de Augusto (todas tienen el apelativo de "Augustus / Augusta") y di su nombre actual.

2.- ¿Conoces otros momentos de la lucha de los Hispanos contra los Romanos? ¿Conoces algún personaje famoso?

3.- ¿Sabes cuál era la disposición de las calles principales en una ciudad romana y de dónde procedía la manera de trazarlas?

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MULTA ROMANA IN HISPANIA SUNT
APORTACIONES ROMANAS A HISPANIA

Los Romanos estuvieron en la Península Ibérica durante muchos siglos. Entraron con la excusa de defender a los pueblos Iberos de los Cartagineses a mediados del siglo III a. C., y ya no se fueron. Poco a poco se apoderaron y colonizaron las distintas tierra de la Península Ibérica, aunque tardaron varios siglos en conseguir pacificar todo el territorio, hasta que vencieron a los Cántabros y Astures a principios del siglo I d. C. Después la Península se convirtió en varias provincias romanas hasta que en el siglo V los invasores Bárbaros, los Suevos, Vándalos y Alanos y, más tarde, los Visigodos, se hicieron con el poder. La superior cultura romana influyó decisivamente en los pobladores autóctonos, que se dejaron seducir y modificaron su manera de ser, adoptando usos latinos, la lengua, las instituciones, etc.

Son numerosas las aportaciones que los Romanos nos dejaron. A ellas contribuyeron también los pobladores de Hispania, que, imbuidos de romanidad, colaboraron asiduamente. En las líneas que siguen daremos un repaso a las aportaciones romanas en cuanto a urbanismo y arte.

Numerosísimos testigos de estas realizaciones jalonan nuestro suelo. Hispania fue surcada por una red de calzadas que unían las principales ciudades. Al otro lado de los Pirineos conectaban con la red imperial de vías romanas, que tenían su punto de partida en Roma. De ahí el dicho: "Todos los caminos conducen a Roma".

Las principales vías romanas en Hispania, fueron:

a.- La "Via Augusta", llamada anteriormente "Via Herculea", ya que llegaba hasta las "Columnas de Hércules" o Estrecho de Gibraltar. También se la conocía con el nombre de "Via Exterior". Seguía el litoral mediterráneo, pasando por Barcino (Barcelona), Tarraco (Tarragona), Carthago Nova (Cartagena), y llegaba hasta Gades (Cádiz). Tenía ramales, como el que conducía a Hispalis (Sevilla).

b.- La "Via Lata" o "Camino de la Plata" como se la conoce hoy día, unía Asturica (Astorga) con Emerita Augusta (Mérida) y pasaba por Salmantica (Salamanca). Se prolongaba hacia el sur hasta Hispalis.

c.- Otra vía unía estas dos por el Norte de Hispania, pasando por Caesar Augusta (Zaragoza) y Virobesca (Briviesca) para llegar hasta Asturica. Se dice que esta vía tenía por objeto llegar con facilidad a las minas de metales preciosos de las montañas de León, sobre todo de oro. Cerca de Ponferrada se encuentra el lugar conocido con el nombre de “Las Médulas”. Muestra una naturaleza distorsionada por los trabajos de vaciado a que los romanos sometieron a estas tierra para extraer oro. Llevaban agua hasta la parte superior por medio de canales; la construcción de algunos costó un gran trabajo y muchas vidas. El agua a presión iba diseminando los trozos de tierra, y conseguían el oro como en el Viejo Oeste, lavando la tierra, ya que el oro, al ser más pesado, se iba al fondo de los recipientes.

A estas vías principales hay que añadir multitud de vías secundarias y ramales que las unían, pero todas ellas hechas con la misma minuciosidad y consistencia; no importaba que fuera más o menos importante. Según el "Itinerarium Antonini", en el tiempo de los Severos (siglo III), había en Hispania 34 vías, con 6.953 millas romanas de recorrido (aproximadamente 11.000 Kms.).

Se encuentran en los sitios más insospechados e inverosímiles. Uno de los ramales construido por Metelo en los años 79 - 78 a. C. unía Metellinum (Medellín, en Extremadura) con la Sierra de Gredos. Hoy podemos contemplar cómo se retuerce para llegar a lo alto del puerto del Pico, en la provincia de Ávila, casi paralela a la carretera que une Ávila con Arenas de San Pedro, para ascender y salvar los desniveles que la elevan a más de 1.400 metros de altura. Hacia el sur se unía con la "Via Lata".

Para medir las distancias los Romanos utilizaban las partes del cuerpo. Así, para las distancias cortas empleaban el dedo (digitus), el palmo (palmus), el pie (pes). Cuando eran más largas, usaban las anteriores combinadas: el palmipes (un pie y un palmo), el cubitus ( codo, un pie y dos palmos), el gradus, que era un paso simple, y el passus, o dos pasos simples.

Si se trataba de medir distancias entre lugares se utilizaba la fórmula milia passuum, es decir, un millar de pasos. El pes era algo así como la unidad de medida, y tenía aproximadamente la longitud de 1/3 de metro. Un passus medía 5 pies, por lo que venía a ser de alrededor de metro y medio. Cada mil pasos se colocaban las piedras miliarias, que indicaban la distancia desde el punto de partida de la vía y la que faltaba por recorrer hasta el final. A veces también aparecía la distancia a las principales localidades del recorrido. La palabra española milla, procede de la palabra milia passuum que en iniciales MP acompañando a un número, aparecía en las piedras miliarias para indicar la distancia. Ya decimos que el passus tenía aproximadamente una longitud de metro y medio. Por tanto, milia passuum se extendía hasta un total de un kilómetro y medio, que es la distancia aproximada que hoy tiene una de nuestras millas.

El término miliaria nos ha dejado topónimos como Las Mijaradas, en la provincia de Burgos, en la calzada que unía Caesar Augusta con Astúrica, pasando por Virobesca.

La construcción de las vías romanas tenía una serie de procedimientos standard, que eran seguidos siempre, teniendo en cuenta la clase del terreno que atravesaban.

Por lo general seguían la línea recta siempre que podían: no en vano es el recorrido más corto entre dos puntos. Una vez elegido el trayecto, hacían dos surcos paralelos, delimitando la anchura de la calzada entre tres y cinco metros, que eran recubiertos por piedras, de tal forma que se podían considerar vías de peatones o aceras. Entre estos dos surcos hacían la excavación propiamente dicha, que podía tener una profundidad de alrededor de metro y medio. El primer relleno que ponían para facilitar el drenaje era de cascotes de piedra. 

Por supuesto no ponían ningún tipo de argamasa entre las piedras, lo que dificultaría la absorción del agua. Este primer piso lo cubrían con una capa de arena y grava, para darle una suficiente consistencia y horizontalidad, ya que era el cimiento y el apoyo de la “capa de rodadura”. Por último, apoyadas en esa capa de grava y arena, ponían las lajas de piedra plana, que iba a ser el piso, que encajaban perfectamente unas con otras, y que estaban unidas por una especie de mortero hecho de piedras trituradas que rellenaban los huecos. El acabado final lo daba el adecentamiento de los bordes y la señalización. 

Dos vistas de la calzada romana de Puerto del Pico

 Estrabón fue un historiador y geógrafo griego que vivió los años finales antes de Cristo y los iniciales de nuestra era. Fue un importante viajero que recorrió prácticamente todo el Imperio Romano, y, además, era gran observador. De todas sus observaciones dio cuenta en su principal libro “Geografica” que describe todos los pueblos ribereños del Mare nostrum o Mediterráneo, y deja gran cantidad de datos útiles para las generaciones posteriores.

Entre otras cosas nos describe la calzada conocida como “Via Augusta”, aunque él la llama “Via exterior”.

Trazado de la `Via Exterior'"

(Estrabón, III, 4, 9)

Algunos de los habitantes de Ampurias habitan también la zona que se extiende desde la parte más extrema de los Pirineos, hasta el lugar llamado "Los Trofeos de Pompeyo". Por este sitio entran los que vienen de Italia a la Iberia exterior, y, principalmente, los que se dirigen a la Bética. Esta vía se acerca al mar unas veces; otras se aleja de él, sobre todo en los tramos occidentales.

En una primera etapa parte desde "Los Trofeos de Pompeyo" y llega hasta Tarraco. Entre estas dos localidades pasa por "La Llanura de los Juncos", por los Beterones y el llamado en lengua latina "Maratón", por la gran abundancia de ellos que allí crece.

Desde Tarraco llega hasta el paso del río Hiberum, en la ciudad de Tortosa. Desde aquí, por Sagunto y Játiva se va apartando un poco del mar. A continuación se extiende, como la antigua vía por Castulo y Obulco, para continuar hasta Córdoba y Cádiz, que son los mayores centros comerciales.

La distancia entre Obulco y Córdoba es de unos 300 estadios. Los historiadores dicen que César tardó veintisiete días en llegar desde Roma a Obulco, que es donde tenía a su ejército preparado para entablar la batalla de Munda.

En una piedra miliaria de la "Via de la Plata", cerca de Mérida, se puede leer

"El Emperador César Lucio Septimio Severo Pértinax Augusto, Arábigo, Adiabénico, Pártico, Pontífice Máximo, hijo del divino Marco Antonio Pío Germánico Sarmático, hermano del divino Cómodo, nieto del divino Antonino Pío, biznieto del divino Adriano, tataranieto del divino Trajano, tataranieto en segundo grado del divino Nerva, en el año VIII de potestas tribunicia, siendo Imperator por XI vez y Cónsul por IV vez, restauró la vía en una longitud de LXXII millas".

Las calzadas llevaban consigo obras de ingeniería, modestas unas veces, colosales otras. Las principales obras de ingeniería necesarias para salvar los desniveles producidos por los ríos, son los puentes.

No importaba que el río fuera ancho y poco profundo, como el Anas (Guadiana) a su paso por Emerita Augusta o el Tormes en Salamanca. Tampoco que estuviera encajonado en profundos desfiladeros como el Tagus (Tajo) en Alcántara. Ni que el río fuera pequeño, como el Albarregas en Mérida, cuyo puente sólo tiene cuatro ojos.

Todos los puentes, fueran grandes o pequeños, estaban construidos con la misma concienzuda técnica: grandes sillares y arcos de medio punto que se apoyan en unos robustos pilares o machones. Algunos puentes, como el grande de Mérida sobre el Guadiana, tiene pequeños ojos en los pilares para soportar mejor las avenidas.

Los principales puentes romanos de Hispania, son:

El de Salamanca sobre el río Tormes.

Los dos de Mérida: sobre el Albarregas y sobre el Guadiana (en la foto). Éste es el más largo de todos: tiene 784 metros de longitud y 60 ojos.

El puente de Alcántara (esta palabra significa puente en árabe) sobre el Tajo, es un modelo de construcción ciclópea. Tiene sólo 190 metros de longitud y 6 vanos, pero sus medidas son colosales: su altura desde el nivel del agua es de 55 metros, a los que hay que añadir los 14 metros del arco de triunfo central; los dos ojos centrales tienen una luz de 30 metros, los contiguos, de 24, y los extremos, de 18. 

El puente de Alconétar, sobre el Tajo en Garrovillas (Cáceres) cerca de Alcántara, estaba en la Vía de la Plata. Debió de ser también monumental. Fue destruido por los árabes en el siglo XIII y nunca después reconstruido. Hoy día es un puente sin río. Al construir el pantano de Alcántara hubiera quedado sepultado por las aguas. En el año 1972 se trasladaron sus restos a un nuevo emplazamiento. Apenas quedan tres arcos de los 13 que tuvo. Se aprecia su solidez en sus fuertes machones.

Otros puentes se encuentran en muchos lugares, sobre todo si los sitios son importantes y hay un río de más o menos anchura e importancia. Cerca de la ciudad de Clunia se encuentran dos puentes sobre el río Arandilla, que sólo tienen tres ojos pequeños. Es más importante el puente romano de Córdoba sobre el río Guadalquivir. En Tortosa otro puente permitía atravesar el río Ebro. Muchos de estos puentes fueron en la Edad Media utilizados por los peregrinos que recorrían el “Camino de Santiago”.

También se construyeron otros puentes durante los siglos de la peregrinación, pero eran menos robustos que los romanos y más estrechos: no tenía que pasar por ellos el ejército, con sus pertrechos y su gran cantidad de impedimenta, sino peregrinos, generalmente a pie, o con animales de carga, pero no en grandes convoyes. Era más fácil construirlos en forma ascendente - descendente en lugar de hacerlos horizontales, como los hacían los romanos. Seguro que en muchas localidades españolas se sienten orgullosos de sus puentes. Unos sí que serán romanos; otros medievales; pero son obras de ingeniería importantes para la comunicación entre las naciones, los pueblos y las personas.

En muchas ciudades actuales se puede descubrir su disposición cuadrangular, con calles paralelas a los dos ejes perpendiculares "cardo" y "decumanus", en cuyo punto de encuentro solía estar el "forum".

Esta disposición es la misma que la de los campamentos militares estables, como el de la "Legio VII `Gemina", origen de la ciudad de León ("Legio").

Solían estar rodeadas con recintos amurallados, reforzados a trechos por torres semicirculares. Tenían cuatro puertas, que correspondían a los extremos de las dos calles perpendiculares.

Barcelona, Zaragoza, Tarragona, León, y, sobre todo, Lugo, conservan restos de las murallas romanas.  Éstas últimas han sido declaradas recientemente Patrimonio de la Humanidad.

Murallas de Lugo

Clunia era una de las ciudades más importantes de la provincia Tarraconense. Edificada en un lugar estratégico excepcional, dominaba gran parte de la meseta castellana visualmente, pero era la capital administrativa de una gran extensión de la provincia, llamado convento jurídico, del que era la capital. Su jurisdicción abarcaba prácticamente toda la extensión que hoy ocupa la Comunidad autónoma de Castilla y León, y algunas tierra de fuera, como se puede apreciar en esta descripción de los pueblos y ciudades que dependen de Clunia y que nos ha dejado el escritor Plinio el Viejo.

“Pueblos y ciudades del "convento jurídico" de Clunia”  

Plinio el Viejo, III, 26 - 27

Los Várdulos, con 14 pueblos, pertenecen al ”convento jurídico” de Clunia. De estos pueblos sólo quiero citar a los Alabanenses; los Turmógidos abarcan cuatro, entre los que se incluyen los Segisamonenses y los Segisamaiulienses. También están incluidos en el mismo convento los Carietes y Venenses, con cinco ciudades, entre las que sobresale la de los Velienses.

 También los Pelendones de los Celtíberos, con cuatro: los más famosos son los Numantinos, lo mismo que entre las 17 ciudades de los Vacceos lo son los Intercatienses, los Palantinos, los Lacobrigenses y los Caucenses. Entre los 7 pueblos Cántabros sólo hay que citar a Iuliobriga; entre los 10 Autrigones, Tritio y Virobesca.

Los Arevacos  toman su nombre del río Areva: sus seis ciudades son: Secontia, Uxama (aunque estos nombres los tienen ciudades de otras regiones), Segovia, Nova Augusta? Termes y la misma Clunia, que es el límite de la Celtiberia. Los restantes pueblos están orientados hacia el Océano, como son los Várdulos y los Cántabros.

Foro de Clunia (Reconstrucción)

OBRAS DE INGENIERÍA

Relacionadas con la construcción de las ciudades estaban las obras de ingeniería necesarias para la habitabilidad de las mismas, como son, además de las calzadas y los puentes, las relacionadas con el suministro de agua y los desagües: Acueductos, pantanos y cloacas.

Siguiendo la costumbre de la capital, Roma, las conducciones de agua se hacían, en muchas ocasiones, por medio de acueductos monumentales. Se tiene noticias de hasta un centenar de acueductos romanos en Hispania, repartidos por todo el territorio peninsular. Los que se conservan en buen estado son pocos.

El más monumental de todos y el mejor conservado es el de Segovia. Está construido con sillares de granito sin necesidad de argamasa. Tiene dos filas de arcos y la altura máxima llega a los 30 metros. Salva el valle para llevar a la ciudad el agua de la Fonfría, que son unos manantiales cercanos, y lo hace por medio de una doble arquería: la superior tiene 44 arcos y la inferior 119, con una longitud total de más de un kilómetro.

En Tarragona, cerca de la ciudad, está el acueducto de “Las Ferreras”, al que la gente conoce con el nombre del “Puente del Diablo”, tal vez por su altura y al mismo tiempo por su estrechez, que da la impresión de no poder tenerse en pie. Traía el agua para la ciudad desde el río Gayá, que se encuentra en la localidad de Altafulla. Es más modesto que el de Segovia, con 217 metros de longitud y 25 metros en la parte de mayor altura.

En Mérida se conservan restos de dos acueductos: el de “San Lázaro” sólo presenta tres pilares, y conducía el agua para la ciudad desde el pantano de Cornalvo, obra de ingeniería hidráulica romana a 15 Km. de Mérida. El acueducto, llamado “Los Milagros”, quizá porque parece un milagro que todavía esté en pie, por su esbeltez y longitud, llevaba a la ciudad el agua de otro pantano romano construido a 12 Km.: el pantano de Proserpina. Aun hoy día estos pantanos surten a Mérida de Agua potable, aunque por medio de construcciones más modernas.

El acueducto de “Los milagros” se conserva en una longitud de unos 800 metros y tiene 37 pilares; en algunos lugares se mantiene su triple arquería. Los dos acueductos de Mérida están construidos alternando cinco hiladas de granito y cinco de ladrillo, con lo que aumenta su vistosidad.

El pantano de Proserpina tiene todavía una capacidad de 10.000.000 de metros cúbicos. Su dique de contención tiene 426 metros de longitud. El pantano de Cornalvo es más pequeño: su dique mide 206 metros de largo.

Paralelamente a estas obras hidráulicas, en Mérida se construyó y se conserva una red de alcantarillado realizado con piedra, bóveda de ladrillo y piso de cemento, que sigue el trazado de las calles. Gracias a estas conducciones subterráneas se ha podido establecer la disposición de las calles y el urbanismo de la antigua ciudad romana, que había sido alterado en gran medida por las obras de los siglos sucesivos, cuando Mérida fue la cabeza de una diócesis visigoda y capital de un reino de Taifas.

Los templos romanos que se encuentran en España están bastante deteriorados, o se encuentra sólo la planta y el arranque de las columnas. Sin embargo el templo de Diana de Mérida conserva las columnas que le rodeaban porque se ha utilizado en tiempos posteriores. Se puede ver entre dos columnas de uno de los lados una ventana renacentista del siglo XV.

El templo dedicado a Marte, también de Mérida se convirtió en iglesia cristiana dedicada a la santa mártir patrona de la ciudad, Sta. Eulalia.

Templo de Diana

Tamplo de Marte (Hornito de Sta. Eulalia)

Además hay templos en Tarragona, dedicado a Júpiter y a Augusto; en Sevilla, dedicados a Baco, Venus y Diana; a la entrada del puente de Alcántara, dedicado a Mercurio. Dentro de la península Ibérica, aunque en Portugal se encuentra otro templo dedicado a Diana en Évora, lo mismo que en Coímbra

La disposición de los templos españoles es la clásica, tomada de los griegos: generalmente eran peristilos, con columnas exentas alrededor, una cámara con pórticos de columnas sobre un basamento al que se accedía por una escalinata frontal. La columnata se remataba en el frente y en la parte trasera por un frontón triangular.

Otras clases de monumentos que los romanos dejaron en España para la diversión o el ocio, como son los teatros, anfiteatros y circos, están descritos en diferentes partes de este libro, al hablar de los espectáculos, por lo que no vamos a repetirlos aquí.

En el anfiteatro de Tarragona ocurrió un hecho luctuoso el año 259 d. C.: fueron asesinados el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio. En las Actas que se conservan en el archivo de Tarragona se describe de la manera siguiente

“Durante el consulado de Emiliano y Baso, el día XVII de las kalendas de febrero (17 de enero) que coincidió con domingo aquel año, fueron detenidos el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio. Fructuoso se había retirado a descansar a su dormitorio. Los soldados distinguidos Aurelio, Festucio, Elio, Polencio, Donato y Máximo se dirigieron a su casa. El obispo sintió las pisadas de los soldados, se levantó del lecho inmediatamente y salió a su encuentro hasta la puerta, calzado sólo con las sandalias. Los soldados le dijeron:

- “Ven, el Presidente te llama, a ti y a tus diáconos”

Fructuoso les respondió:

- “Vayamos, pues, tal como estoy; pero si me dais permiso me calzaré”.

Los soldados se lo permitieron.

Nada más llegar fueron metidos en la cárcel. Allí estuvieron presos durante seis días. El día XII de las kalendas de febrero (21 de enero), que era sábado, salieron y fueron conducidos a la audiencia pública.

Fructuoso y sus diáconos fueron llevados al anfiteatro (en la foto), mientras el pueblo lloraba por su obispo porque era muy querido por todos, no sólo por los cristianos, sino también por los gentiles.

Anfiteatro de Tarragona

En el mismo lugar en que fueron ajusticiados, en el interior de la cávea del anfiteatro, los cristianos levantaron primero una pequeña capilla que luego dio lugar a una basílica visigoda, y que más tarde se convirtió en una pequeña construcción románica, que es la que actualmente se conserva, dedicada a Ntra. Sra. del Miracle.

EDIFICIOS DE OCIO

Los hispanos consiguieron emular a Roma en sus edificios. Los más monumentales eran los dedicados a los espectáculos públicos: teatros, anfiteatros y circos.

En Hispania tenemos unos teatros magníficos, que se utilizan para representaciones teatrales, por lo general de obras de tema clásico. En muchos de ellos se celebra el Festival juvenil de Teatro Grecolatino durante la primavera de cada año, dedicado fundamentalmente al público estudiantil, con enorme éxito. Comenzó en el teatro romano de Segóbriga (Saelices, Cuenca) y se extendió como la pólvora por otros teatros romanos, como Itálica, Mérida, Sagunto, Clunia, etc.

El teatro de Segóbriga (Saelices, Cuenca) tiene la cávea mejor conservada de todos los peninsulares. Los asientos están en buen estado. Sin embargo es pequeño, ya que tenía un aforo de sólo 2000 personas. Ha sido el escenario pionero, hace ya 24 años, del Festival Juvenil de Teatro Grecolatino. Se pueden ver las fotografías en la galería de imágenes de la página sobre Segóbriga.

El teatro de Sagunto, en Valencia, ha sido objeto de una remodelación, con la que no está de acuerdo mucha gente. Hubiera sido preferible dejarlo como estaba, ya que se podía utilizar, y no cambiarle el aspecto e incluso reconstruir la escena y el frons scaenae. Desde luego ahora es mucho más cómodo. Se ve muy bien en las fotografías de este enlace (fotografías).

La escena del teatro romano de Mérida ha sido reconstruido con los materiales que se encontraron en el mismo sitio. Hay estatuas que han sido realojadas en el cercano Museo Nacional de Arte Romano, pero las columnas, las cornisas, los arquitrabes y la disposición que se ha conseguido es como se supone que estuvo en sus buenos tiempos. El graderío se ha adaptado a los restos, de manera que se pueden acomodar perfectamente alrededor de 5000 personas. En la página sobre Mérida enlazada se aprecian los cambios y vicisitudes que han sufrido a lo largo de los años los distintos monumentos de Mérida.

Todos los años se celebra, durante los meses de julio y agosto, el Festival de Teatro Clásico de Mérida, con gran afluencia de público de toda España, incluso del extranjero.

El teatro romano de Clunia Sulpicia, en Peñalba de Castro, provincia de Burgos, se ha estado rehabilitando hasta encontrar exactamente sus dimensiones y su ortometría. Aunque han desaparecido las gradas de la cávea ima y las de la cávea summa porque se habían hecho de fábrica, a diferencia de la cávea media, excavada en la roca, la disposición de la orquesta y de los cunei y la inclinación de la cávea ima se ha conseguido como la original. En las últimas jornadas de excavaciones se han encontrado muchos elementos de la decoración del frons scaenae. Desde el año 2000 se celebra el Festival Juvenil de Teatro Grecolatino de Clunia, que el año 2006 llegará a su VII edición.

Toda la información sobre Clunia y su festival se puede encontrar en el enlace indicado.

Anfiteatros

Anfiteatro de Mérida

Anfiteatro de Itálica

Además del anfiteatro de Tarragona se encuentran en Hispania otros dos importantes y monumentales: el anfiteatro de Mérida y el de Itálica.

El circo de Mérida tiene unas dimensiones más reducidas que el Circo Máximo de Roma: 403 metros por 96. Aun así se trata de un edificio de unas dimensiones considerables. Por uno de los extremos los dos lados mayores se unen  formando un semicírculo. La "spina" tiene una longitud de 233 metros, y sus gradas podían dar acomodo a unos 30.000 espectadores.

Circo de Mérida

CONSTRUCCIONES VOTIVAS Y CONMEMORATIVAS

También, como en Roma, abundaban en Hispania los arcos de triunfo. Hay cuatro en bastante buen estado de conservación: Bará, cerca de Tarragona, en la “Via Augusta”; Medinaceli, en la provincia de Soria; Mérida, dedicado a Trajano; Caparra (Capera) en la provincia de Cáceres, en un cruce de calzadas en la “Via de la Plata”. Además, hay otros dos formando una unidad con un puente: el que se encuentra en el centro del puente de Alcántara, y en una de las entradas del puente de Martorell.

Los arcos de Bará y Mérida son de un solo vano, mientras que el de Medinaceli es de tres, aunque los laterales son muy reducidos. Mención especial merece el de Capera (Caparra), que se encuentra en un cruce de caminos y forma una especie de templete cuadrangular, con cuatro arcos, uno en cada frente.

Arco de Medinaceli (Soria)

Arco de Trajano (Mérida)

Arco cuadrifronte de Caparra (Cáceres)

Arco de Bará (Tarragona)

En Iulipa (Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz) se conserva un conjunto monumental formado por dos columnas rematadas por un capitel corintio cada una que sujetan un entablamento, y todo ello sobre un podium elevado. Se trata de un monumento conmemorativo levantado en honor del Emperador Trajano el año 103 d. C. Tiene una altura de 22 metros, que es aproximadamente la altura de una casa de 7 plantas. Hoy está bastante deteriorado, tanto en cuanto a una de las columnas, que está partida más o menos por la mitad, como por el entablamento, del que se conserva sólo un fragmento. Se encuentra ubicado detrás de la iglesia parroquial. Se conservan fotografías antiguas en que el dístilo formaba parte de la fábrica de la iglesia, haciendo de campanario.

Cerca de Tarragona se nos aparece al borde de la “Via Augusta” un monumento que parece ser funerario, pero que tal vez sea sólo conmemorativo. Se suele datar del siglo I a. C. y se le conoce con el nombre de “Torre de los Escipiones”. Su forma es la de un prisma cuadrangular con varios cuerpos y bajorrelieves.

A corta distancia de la villa de Sádaba (provincia de Zaragoza) se encuentra un monumento conocido con el nombre de “Altar del Moro”. Se trata de un monumento funerario romano, del siglo II d. C.: “El Mausoleo de los Atilios”. Se conserva una gran fachada de unos 10 metros de longitud adornada con pilastras que se paran unos vanos ciegos, con abundante decoración vegetal, y rematados con frontones triangulares. Detrás de esta fachada se encontraba la cámara sepulcral, que no se ha conservado.

De las 47 termas públicas que hubo en la Hispania romana quedan pocos restos. Las más completas son las termas de Itálica. Éstas tenían los servicios duplicados para que las personas de uno y otro sexo estuvieran separadas. Esto nos indica que son posteriores al decreto del emperador Adriano sobre este asunto.

La misma disposición tienen las termas de Alange, cerca de Mérida, en la provincia de Badajoz. Aquí aprovechaban unos manantiales de aguas termales que aún siguen produciendo un caudal de 316 litros por minuto a una temperatura de 28º C.

No es de extrañar que los romanos construyeran aquí unos complejos termales semejantes a los del Foro de Roma y a las Termas Estabinianas de Pompeya. Todavía se utilizan hoy día dos cámaras gemelas: la de las mujeres, amarilla, y la de los hombres, azul (en la foto)

Son de forma circular, de 14 metros de diámetro, y tienen cuatro celdillas equidistantes horadadas en el muro, que generalmente servían para dejar la ropa y efectos personales durante el baño. Están cubiertas por una bóveda semiesférica con una claraboya central por donde entra la luz. Las bóvedas estaban decoradas con mosaicos, hoy por desgracia perdidos, igual que los mármoles que cubrían las gradas y el interior de las piscinas, que han sido utilizados como material de construcción.

Las aguas termales que surgen del subsuelo tienen efectos medicinales y curativos. A finales del siglo II d. C., una noble romana, Varinia Serena se curó con la administración de estas aguas. Era agradecida, y nos ha dejado el testimonio de su agradecimiento a Juno, diosa de la luz y del matrimonio, con un ara de mármol blanco.

Las excavaciones de las ruinas romanas en España siguen a buen ritmo y se están encontrando nuevos edificios con nuevos servicios. En Segóbriga, Clunia, Gijón y otros lugares se han encontrado complejos termales interesantes. En la “Villa dels Mounts” en Altafuya, cerca de Tarragona, hay tres; en la Villa de la Olmeda y en la “Villa de Quintanilla de la Cueza”, cerca de Saldaña en la provincia de Palencia, se están excavando en la actualidad.

En zonas tan distantes como son las provincias de Tarragona y de Palencia se han encontrado grandes edificaciones como centro de explotaciones agrícolas de cierta envergadura. Tal vez sean éstas las mejor conservadas de la Hispania Romana, pero también se han encontrado restos en otras provincias: Burgos (Baños de Valdearados), Soria (Casas de Soria), y otros lugares.

En la provincia de Palencia, al norte de la capital, se han sacado a la luz en los últimos tiempos dos “villae”: al lado de Saldaña, la de “La Olmeda”, y en el pueblo del mismo nombre, la de “Quintanilla de la Cueza”.

Cerca de Saldaña, D. Javier Cortés, vecino de dicha localidad encontró en sus tierras a lo largo del año 1966 la “villa - domus” de La Olmeda. Se trata de una gran construcción cuadrada con dos pisos y con cuatro torres, una en cada ángulo; las de la fachada sur son octogonales y las de la fachada norte son cuadrangulares. Es posible que se tratase del centro de una gran explotación agraria, pero también, por su forma y disposición podría haber sido la mansión de personajes acomodados e, incluso, importantes.

Es tardorromana, de principios del siglo IV d. C., y se dice que la llegó a habitar el emperador Teodosio el Grande, que era natural de “Cauca” (Coca, en la provincia de Segovia). Su “oecus” conserva en muy buen estado el mosaico más grande encontrado en la Península Ibérica, ya que mide 18 x 10 metros aproximadamente, con una superficie cercana a los 180 metros cuadrados.

En el recuadro central nos cuenta la peripecia de Aquiles a quien su padre Tydeo, por influencia de su madre Tetys, había mandado a la isla de Skyros disfrazado de mujer para que se librara de morir en la guerra de Troya. Allí había sido recibido por el rey Lykomedes y por sus hijas. Aquiles recibió el nombre de Pyrra, que quiere decir “pelirroja”.

 Ulises, el fecundo en ardides, según cuenta Homero en “La Ilíada” se enteró de la presencia de Aquiles entre las mujeres del rey Lykomedes, y se llegó hasta la isla de Skyros disfrazado de mercader ambulante. Mientras las mujeres se extasiaban con las telas y los artículos de regalo que llevaba, Ulises enseñó a Pyrra una espada espléndida, al mismo tiempo que hacía sonar un toque militar con una trompeta. Aquiles no pudo aguantar más su ardor guerrero y se descubrió. Después fue a la guerra de Troya…

Este cuadro central está rodeado por diversas representaciones, retratos en medallones, de los que bien pudieron ser los habitantes de la casa. Hay a los pies del cuadro una escena de cacería de animales fabulosos, que probablemente no existían en esta zona, y por fin en las cuatro esquinas, cuatro alegorías de las cuatro estaciones del año. Todo ello está realizado con un fino estilo y con gran delicadeza, como se advierte en el tamaño tan reducido de las teselas empleadas, sobre todo, en los retratos.

Los alrededores de esta gran construcción están siendo sometidos a un programa de excavación sistemático, porque parece que hay muchos restos, ya que se han hecho catas en distintos lugares y se han encontrado detalles significativos de termas, de necrópolis y otras dependencias.

La “villa” de “Quintanilla de la Cueza” es otra gran mansión de un potentado hispano - romano, que hacía de centro de una explotación agropecuaria, sobre todo dedicada a los cereales.

Lo importante de esta villa que se comenzó a excavar en el año 1970 es el conjunto de mosaicos y los sistemas de calefacción (hypocausis”), predecesores de los sistemas de calefacción más modernos que consisten en la circulación de aire caliente por debajo de los pavimentos. Muchas de las estancias tienen los suelos con mosaicos cuyos temas varían según la utilidad que se daba a cada una de las habitaciones. Los que más abundan son los que tienen motivos geométricos enmarcando las figuras de las distintas divinidades. Tal vez el más llamativo sea el de Neptuno y Anphitrite.

En la provincia de Tarragona también encontramos dos “villae”: La Villa dels Mounts”, en Altafulla, es una gran construcción con todos los adelantos y comodidades, por lo que se puede pensar que, además de ser el centro de una importante explotación agrícola, era también el lugar de descanso de ciudadanos acomodados de Tarraco. Tiene almacenes, cisternas, termas (tres complejos termales distintos, cada uno con su captación de agua propia), e, incluso obras de defensa y protección. Por supuesto, también tenía pinturas y mosaicos.

Cerca de Tarragona, pero hacia el sur, se encuentra la “Villa de Centcelles”, de época de Adriano, utilizada posteriormente como mausoleo, se cree, del emperador Constante, muerto en la Galia es año 350 d. C. Tiene una gran cúpula con mosaicos que representan cacerías. Aparece en ellos una figura central que preside el conjunto, y que puede ser identificada con el emperador Constante.

OTROS RESTOS ROMANOS

Muchos restos romanos se encuentran en España de todo tipo, y que no pueden ser clasificados como se ha venido haciendo en las líneas anteriores: minas, núcleos o basamentos de obras posteriores, como puede ser “La Torre de Hércules”, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo.

Algunas explotaciones mineras de metales preciosos, como “Las Médulas” cerca de Ponferrada, en la provincia de León, se han abandonado, y nos han dejado un paisaje mágico, ya que para sacar el oro que tenían escondidas las montañas las horadaban con fuertes corrientes de agua, como hemos dicho más arriba.

“La explotación del oro en el noroeste”

Plinio el Viejo, XXXIII, 76 - 77

La tierra llevada así se deja deslizar hasta el mar; la montaña es horadada y se disuelve la tierra. Por este motivo Hispania ha hecho retroceder el mar lejos de sus tierras. El oro obtenido por medio de la excavación y el lavado no necesita ser fundido, sino que es oro en estado puro; así se encuentran en los pozos porciones enormes que llegan a pesar más de 10 libras.

El nombre que en Hispania dan a estas porciones es el de “pelagas” o también “palancurnas”, que se podría traducir por “lingotes”, y, cuando es pequeña, lo llaman “balux”, es decir, “arena de oro”.

Según algunas opiniones, Asturias, Galicia y Lusitania suministran, por este método de extracción, alrededor de 20.000 libras de oro anualmente. Sin embargo, la producción más importante es la de Asturias.

Otras minas españolas descubiertas en tiempos de los Romanos siguen en funcionamiento actualmente, como las de mercurio en Almadén (Ciudad Real), las de plata y plomo de La Unión, (Murcia), o las de cobre de Río Tinto (Huelva)

Como lugar curioso se puede visitar, cerca de Tarragona, la cantera de donde sacaron los Romanos el material, la piedra, para los monumentos tarraconenses. Queda, en el centro de un circo artificial de paredes verticales, un monolito de unos 20 metros de altura, como testigo de la excavación. Se le conoce con el nombre de “La aguja del Médol”. Obsérvese la semejanza fonética entre los nombres de estos dos lugares tan distantes: “Las Médulas” y “El Médol”.

En las excavaciones se han encontrado todo género de piezas escultóricas: partes de esculturas monumentales en bronce o en piedra, como el brazo de Marte, de bronce encontrado en Poza de la Sal (Burgos); además, esculturas completas, estelas funerarias con relieves, frisos, cornisas, capiteles, etc.

Bajo muchas tierras de labranza siguen apareciendo mosaicos romanos, lo que puede dar idea de la cantidad tan enorme de ellos que los Romanos fabricaron en Hispania. Ya hemos hablado del gran mosaico de la Villa de la Olmeda”, en Palencia, que merece ser destacado por su tamaño (180 metros cuadrados), pero sobre todo por su composición y por su técnica musivaria: la finura de su trazo y el tamaño de las teselas (algunas tienen apenas un milímetro cuadrado de superficie). Otro gran mosaico, al que hemos hecho también alusión, es el de la “Villa de Centcelles”, cerca de Tarragona. Sólo se conservan unos pocos fragmentos que representan cacerías, con una figura que se identifica con el emperador Constante. A la vista de lo que se conserva, debió de ser una gran obra: ya hemos dicho antes que el mosaico estaba recubriendo la gran cúpula.

Cercano a la localidad burgalesa de Baños de Valdearados se descubrió por casualidad, el año 1972 un mosaico dedicado a Baco, que ha dado nombre a la villa en cuyo interior está. Se le ha datado en el siglo V d. C., y tanto por la finura de sus teselas como por la brillantez de sus colores es uno de los mejores que se han encontrado en España. Tiene una superficie de 9,90 por 6,65 metros, lo que le da un total de 66 m2. Recubre toda la superficie de una estancia y representa dos escenas referentes al dios Baco: un cortejo báquico la superior, y la inferior el triunfo de Baco al volver victorioso de la India en un carro tirado por dos panteras. Estas dos escenas están rodeadas por cenefas con trenzados, motivos geométricos, svásticas y algún cuadro con escenas de caza y representaciones de los dueños de la villa.

Los museos de los lugares donde se han encontrado restos romanos (Burgos, Cuenca, Sagunto, Arqueológico Nacional, Mérida, etc.), están llenos de mosaicos, algunos de gran valor y calidad técnica, como los que se conservan en el museo de arte romano de Mérida.

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