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Motoko pertenece a una
familia con amplia tradición de kendo. Es la única
heredera de un Dojo de las montañas de Kioto. Con sus
golpes puede romper rocas, paredes, la cabeza de Keitaro...
Muy disciplinada y formal, siempre está entrenándose para
conseguir mejorar su técnica, por lo que descuida su lado
femenino. Tiene un grupo de fans (3 chicas) que la siguen
siempre que sale de la residencia. Y dentro de la residencia
tiene a Kaolla siempre encima.
Pelo oscuro, ojos negros, muy alta y esbelta. Tiene un
cuerpo muy atlético debido a sus entrenamientos. Posee una
fuerza impresionante y su habilidad con la espada es
magnífica. Solo se aprecia bien su belleza cuando se viste
con ropa normal.
Desde el principio se opone a que un hombre se haga cargo y,
mucho menos, viva en la residencia. Aunque acaba aceptando
por la fuerza. Es
muy tímida y siempre se sonroja cuando se habla de un tema
un poco personal o comprometido. Parece que es agresiva, ya
que siempre reparte golpes a diestra y siniestra, pero
normalmente lo hace para evitar hablar de ciertos temas.
Su habitación, la nº 302, es como un santuario o un templo, con todo
tipo de armas y altares.
Su único punto débil son las tortugas. No puede ni verlas,
y con la llegada de Tama a la residencia casi se vuelve
loca. Tiene la
creencia errónea de que si quiere llegar a ser la mejor en
el arte del kendo no puede tener ningún sentimiento hacia
un hombre, que el amor y la feminidad la hacen más débil.
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