Los aztecas.
Los aztecas, según su tradición,
emigraron de Aztlán,
un país mítico del norte
de México o de la Alta California, hacia el centro de México. Tras esta larga
peregrinación invadieron el valle de México. Sus leyendas les hablaban de que
un día fundarían una gran ciudad en un pantano en que habría un cacto creciendo
en una roca; y que en el cacto se vería un águila con una serpiente en el pico.
Se cuenta que al llegar
al valle de México, los aztecas encontraron precisamente esta escena y en este
lugar fundaron su ciudad capital–Tenochtitlán.
Su nombre en náhautl,
el lenguage de los aztecas, quiere decir "la piedra del cacto." (El diseño del
cacto con el águila que agarra una serpiente en el pico todavía es central en
la bandera mexicana.)
Tenochtitlán, construida sobre islotes ambos naturales y fabricados
por los indígenas en el lago Texcoco, llegó a ser la ciudad más impresionante
de la América precolombina. Lograron convertir el pantano en jardines y huertos
muy productivos extrayendo barro del fondo del lago para formar estos islotes.
También hicieron canales para facilitar el transporte de personas y bienes,
y construyeron puentes para unir la ciudad a la tierra firme.
Además
de las grandes pirámides dedicadas al Sol, a la Luna, y a dioses como Quetzalcóatl,
se encontraron en el centro de Tenochtitlán la gran corte o pista para jugar
tlachtli–un juego de pelota semejante al de los maya–y el
gran mercado. Se dice que cada cuatro días el mercado se llenaba de más de 60.000
personas vendiendo y comerciando productos tan variados como vegetales, polvo
de oro, plumas, tortillas y los perritos gorditos que eran el plato favorito
de los aztecas. Muchas veces la forma de pago era con granos de cacao.
Fueron mantenidas esta ciudad y también la organización militar y burocrática
del imperio en gran parte por tributos exigidos (muchas veces por la fuerza)
y pagados por los pueblos vecinos. Por su espíritu guerrero (los otros grupos
indígenas los consideraron bárbaros) los aztecas lograron por alianzas y conquistas
someter a muchas otras tribus, erigiendo en dos siglos un poderoso y extenso
imperio–extendiéndose desde el centro de México hasta Guatemala.
La sociedad azteca se dividió en familias que poseían en común un calpulli ("gran casa" o barrio) que era su unidad económica (basada en la producción agrícola), y que tenía a la vez responsibilidades religiosas, militares, artesanales y políticas dentro del estado. Entre los aztecas las clases sociales básicas eran:
2. los mercaderes, cuyo cargo era el intercambio comercial con otras regiones;
3. los plebeyos, algunos de los cuales como parte del calpulli tenían sus propias tierras en las que realizaban labores agrícolas, otros que no tenían derecho a terrenos privados, y otros que trabajaban en labores agrícolas fuera de su comunidad;
4. los esclavos, frecuentemente prisioneros de guerra o individuos que habían cometido algún delito. Estos esclavos podían rescatarse, a la misma vez liberando también a sus hijos y a todos sus descendientes de esta condición.
Moteuczomatzin,
Nezahualcoyotzin, Totoquihuatzin:
1
vosotros entretejisteis, vosotros enlazasteis los órdenes de nobleza,
por un breve instante venid
a visitar la ciudad en que reinasteis.
Perduran
los Águilas, perduran los Tigres:
de igual modo perduran y están aposentados en la ciudad de México.
5
Entre alaridos fueron terribles, fueron
terribles:
bellas y variadas flores conquistaron, fueron poderosos:
ya se fueron, ya no están aquí.
Los Águilas
nacen, los Tigres rugen en México,
donde tú mismo reinas, oh Moteuczoma.
10
Aquí se enlazan
en baile, aquí se entretejen los Águilas,
aquí muestran su rostro los Tigres.
Con sartales
floridos de Águilas estuvo bien firme la ciudad:
en los jardines de los Tigres se fueron formando los príncipes
Moteuczomatzin y Cahualtzin, Totoquihuatzin y aquel Yoyontzin:
¡con nuestras flechas y con nuestros escudos
15
se yergue y perdura la ciudad!
Cantos de Nezahualcóyotl
Yo, Nezahuacóyotl,
lo pregunto:
1
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
5
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
9
**********
Me siento fuera de sentido,
1
lloro, me aflijo,
pienso, digo,
en mi interior lo encuentro:
si yo nunca muriera,
5
si nunca desapareciera.
Allá donde no hay muerte,
allá donde ella es conquistada,
que allá vaya yo...
Si yo nunca muriera,
10
si yo nunca desapareciera.
**********
¿A dónde iremos
1
donde la muerte no existe?
Mas, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:
Aquí nadie vivirá para siempre.
5
Aun los príncipes a morir vinieron,
los bultos funerarios se queman.
Que tu corazán se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.
**********
No acabarán
mis flores,
1
no cesarán mis cantos,
yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
5
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.
**********
Con flores
escribes, Dador de la vida,
1
con cantos das color,
con cantos sombreas
a los que han de vivir en la tierra.
Después destruirás a águilas y tigres,
5
sólo en tu libro de pinturas vivimos,
aquí sobre la tierra.
Con tinta negra borrarás
lo que fue la hermandad,
la comunidad, la nobleza.
10
Tú sombreas a los que han de vivir en la tierra.
del Manuscrito de Cantares Mexicanos.
1. Brotan las flores, están frescas,
1
se perfeccionan, abren sus corolas,
¡de su seno sale la floración del canto!
Tu las esparces sobre el mundo,
cantor.
5
2. Cantemos, príncipes,
halaguemos al que da la vida
con nuestro canto florido,
preciosamente matizado.
Arribaron las flores,
10
la primavera de las flores,
bajo la amante lluvia del sol:
¡son tu corazón, creador de la vida!
Todos suspiran por la posesión de tus flores,
creador de la vida;
15
y ellas están ya con el signo de la muerte:
nacen, florecen, se marchitan.
3. Sacerdotes yo les pregunto:
¿De dónde vienen las flores
que deleitan al hombre,
20
el canto embriagador,
el canto que enardece?
Vienen solamente de su reino,
del interior del cielo,
vienen de allá solamente.
25
Buscan los cantores para el sol
flores recién nacidas.
Llueve el rojo elote.
Sobre las flores cantan y se deleitan,
hacen feliz al hombre,
30
los pájaros sobre las juncias de Chalco:
el bello tordo que gorjea,
rojo tordo de fuego,
el ave quetzal que parlotea
en las pirámides de esmeralda.
35
4. Levantas tu atabal florido,
Haces llover sus flores,
¡que luzcan, aunque luego se marchiten!
Nosotros cantamos, también,
cada día la flor de nuestros sueños
40
y vamos a dejarlos en la tierra.
¡Gozad amigos! ¡Desterrad la tristeza!
¡Qué nadie piense en la mañana!
¡Que ninguno caiga a los pies de la tristeza!
Aquí están las flores y los cantos
45
Amigos, ¡gozad! ¡Que muera la tristeza!
5. Toco mi atabal de jades
toco mi caracol verdi-rojo.
Soy Cuacuahtzin,
he llegado, me presento,
50
soy cantor.
¡A gozar, ustedes,
de corazón atormentado!
para eso levantaré mi canto
Héme aquí ya, soy cantor.
55
Ábrese tu corazón, hombre,
siento que su odio me desea la muerte;
ya me voy,
tu me llorarás;
ya me voy, digo.
60
No retornaremos,
dice mi corazón.
Así será,
hablo yo Cuacuahtzin,
quien ama el canto
65
y quisiera flores inmortales.
Vendrá la muerte
¿adónde iremos, corazón?
perforado seré,
aunque sea esmeralda;
70
fundido he de ser
aunque oro fuera.
Pero gozad, amigos,
desterrad la tristeza.
Dejad el tormento para mí,
75
Cuacuahtzin,
el cantor.
6. Por segunda vez no venimos a la
tierra,
príncipes chichimecas,
¡Gocemos!
80
¿Llevamos nuestras flores a la muerte?
Solamente prestadas las tenemos.
Es verdad que nos vamos.
Muy cierto es, en verdad, que nos vamos,
dejamos las flores y los cantos y la tierra,
85
nos vamos!
De los anales de Cuauhtitlán.
Los soles o edades que han existido.
Se refería, se decía
1
que así hubo ya antes cuatro vidas,
y que ésta era la quinta edad.
Como lo sabían los viejos,
en el año 1-Conejo
5
se cimentó la tierra y el cielo.
Y así lo sabían,
que cuando se cimentó la tierra y el cielo,
habían existido ya cuatro clases de hombres,
cuatro clases de vidas.
10
Sabían igualmente que cada una de ellas
había existido en un Sol.
Y decían que a los primeros hombres
su dios los hizo, los forjó de ceniza.
Esto lo atribuían a Quetzalcóatl,
15
cuyo signo es 7-Viento,
él los hizo, él los inventó.
El primer sol que fue cimentado,
su signo fue 4-Agua,
se llamó Sol de Agua.
20
En él sucedió
que todo se lo llevó el agua.
Las gentes se convirtieron en peces.
Se cimentó luego el segundo Sol.
Su signo era 4-Tigre.
25
Se llamaba Sol de Tigre.
En él sucedió
que se oprimió el cielo,
el sol no seguía su camino.
Al llegar el Sol al mediodía,
30
luego se hacía de noche
y cuando ya se oscurecía,
los tigres se comían a las gentes.
Y en este Sol vivían los gigantes.
Decían los viejos,
35
que los gigantes así se saludaban:
“No se caiga usted,” porque quien se caía,
se caía para siempre.
Se cimentó luego el tercer Sol.
Su signo era 4-Lluvia.
40
Se decía Sol de Lluvia.
Sucedió que durante él llovió fuego,
los que en él vivían se quemaron.
Y durante él llovió también arena.
Y decían que en él
45
llovieron las piedrezuelas que vemos,
que hirvió la piedra tezontle
y que entonces se enrojecieron los peñascos.
Su signo era 4-Viento,
se cimentó luego el cuarto Sol.
50
Se decía Sol de Viento.
Durante él todo fue llevado por el viento.
Todos se volvieron monos.
Por los montes se esparcieron,
se fueron a vivir los hombres-monos.
55
El quinto Sol:
4-Movimiento su signo.
Se llama Sol de Movimiento
porque se mueve, sigue su camino.
Y como andan diciendo los viejos,
60
en él habrá movimientos de tierra,
habrá hambre
y así pereceremos.
En el año 13-Caña,
se dice que vino a existir,
65
nació el Sol que ahora existe.
Entonces fue cuando iluminó,
cuando amaneció,
el sol de movimiento que ahora existe.
4-Movimiento es su signo.
70
Es éste el quinto Sol que se cimentó,
en él habrá movimiento de tierra,
en él habrá hambres.