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Para los que no lo sepan, en
inglés penthouse es el ático de un edificio. Aquí se van a
reunir los nombres fundamentales, pioneros en muchas ocasiones, que por
una razón o por otra han sido menospreciados e ignorados por un amplio
sector del público ya sea por puro desconocimiento o por...quién
sabe por qué. Al crear esta sección, nuestra intención no es
separarles una vez más del conjunto en base a sus peculiaridades, sino
resaltar aquello que hasta ahora se consideraba algo así como underground,
lo cual no ha causado más que perjuicios.
La inauguración le corresponde al
gran La Monte Young, pero pronto acudirán otros huéspedes ilustres
como Keiji Haino, Harry Partch, Stan Brakhage, Hasil Adkins, Kaoru Abe o
David Mahler, por citar sólo algunos.
La
Monte Young
“The
Well-Tuned Piano”
GRAMAVISION,
1986

La
Monte Young es pionero en múltiples aspectos, uno de ellos el
desarrollo de las composiciones hasta minutajes mastodónticos (John
Cage es otro exponente de lo mismo), y el otro ha sido su estudio
realizado en torno a los sistemas de afinación basados en los números
racionales y el llamado just intonation. A él se le atribuye
también la paternidad del minimalismo (no voy a entrar en la polémica
de si Tony Conrad estuvo antes, algunos piensan que el violinista ha
quedado injustamente sepultado bajo el mítico Young y quizá tengan
parte de razón).
Young
comenzó tocando el saxo en los años 50 junto a nombres de
incuestionable reputación como Billy Higgins, Dennis Budimir, Don
Cherry, y en ocasiones hasta con Eric Dolphy y Ornette Coleman. En 1960
se convirtió en el primer director de las series de conciertos en lofts
de Nueva York y en 1962 fundó su propio grupo The Theater of Eternal
Music, con el cual comenzó a componer obras de gran magnitud como Tortoise,
His Dreams And Journeys, basadas en la improvisación dentro de parámetros
predeterminados. Junto a Marian Zazeela formuló el concepto de Dream
House, un espacio permanente con luz y sonido en el que una obra
sonaría contínuamente.
En
1974 tuvo lugar en Roma la presentación en directo del excelso opus The
Well-Tuned Piano (El Piano Bien Afinado) interpretado en un teclado
Bösendorfer especialnente preparado para la pieza. Más tarde fue el
sello Gramavision quien se encargó de editar esta obra de más de cinco
horas de duración. En 1987, en la celebración de la retrospectiva a
los treinta años de su carrera, la Fundación MELA organizó un
concierto en el que Young tocó su piano afinado durante 6 horas y 24
minutos ininterrumpidamente.
En
1990 LMY formó The Forever Bad Blues Band, con la que ha viajado por
Estados Unidos y Europa ofreciendo su particular visión del blues con
un teclado (Young), una guitarra sin trastes afinada en just
intonation, un bajo (Brad Catler), batería (Jonatan Kane) y diseño
de luces a cargo de Zazeela. En realidad se trata de blues de más de
una hora de duración con afinaciones especiales que te envuelven en un
estado hipnótico del que uno no quisiera salir nunca.
Por
supuesto no hay que olvidar su conexión con The Velvet Underground,
principalmente con John Cale y Lou Reed, quienes se dejaron cautivar por
sus perversas repeticiones y su nueva forma de entender la música (con
raíces en los sistemas modales de la India).
Volviendo
a The Well-Tuned Piano, diremos que los primeros bocetos nacieron
allá por 1964. Su duración inicial era de 45 minutos, pero actualmente
puede llegar a superar las seis horas como ya se ha dicho. A grandes
rasgos, se trata de una pieza improvisada, pero a la vez enormemente
estructurada, compuesta por más de 50 temas basados en el sistema del
citado just intonation (por cierto, bastante complejo y difícil
de explicar para los no versados en sistemas de composición). No
obstante lo que percibe el oyente es en apariencia sencillo y de
agradable digestión (nada que ver con los tonos lacerantes extrañamente
atractivos aunque repudiados por muchos como el Excerpt From Drift
Study 31 I 69 12:17:33). Los cinco CDs comparten un desarrollo
similar: una lenta introducción, relajada y amable que va cobrando
velocidad y dificultad progresivamente, las líneas se hacen más
intrincadas, los acordes se tropiezan y entrecruzan en busca de un
climax que, finalmente desemboca en una meseta o relajación final hasta
que el tema desaparece inaudible.
Con
motivo de su publicación en 1987 muchas revistas y periódicos tuvieron
algo que decir al respecto:
“LMY
na sido el compositor más influyente de los últimos 25 años en
Norteamérica y quizá en el mundo entero”; “The Well-Tuned Piano
es una obra de tremenda clarividencia. Aquellos que le dediquen su
tiempo y esfuerzo se encontrarán con uno de los mayores monumentos de
la cultura moderna.” L.A
Herald Examiner.
“Estoy
seguro de que The Well-Tuned Piano de La Monte Young tendrá
pocos rivales para hacerse con el título al más importante y más
hermoso trabajo de la década de los 80. El logro técnico de Young es
único, la grabación un triunfo técnico”. Fanfare
“The
Well-Tuned Piano, por su influencia, su originalidad formal, su
fluida improvisación, su extensa gestación y sus monumentales
ambiciones, bien puede decirse que es la música para piano más
importante compuesta por un Norteamericano desde la Sonata Concord.” New
York Times. José
Alberto Valverde
Keiji
Haino

photo
by Wakui Hiromi (gracias a/thanks to Motochika Kinoshita)
“El
club es un pozo de oscuridad, un lugar claustrofóbico y denso con
antelación. Un foco se proyecta sobre el centro de un escenario
desnudo. Lentamente, como un devoto hacia el altar que él mismo ha
construido, un hombre se acerca, penetra en el charco de luz. Viste de
negro. Todo negro. Una camiseta de manga larga, pantalones, botas con la
punta afilada, unos cuantos anillos ostentosos adornan sus dedos; una
especie de collar le rodea el cuello. Su rostro permanece oculto tras un
flequillo largo y denso, una cortina de pelo cayendo casi hasta el estómago
y unas enormes gafas de sol. Sostiene una guitarra completamente negra,
con ambos brazos la sujeta dando la impresión de que pesa demasiado. El
muro de amplificadores tras él sisea igual que la respiración de un
dragón, anunciando al público familiarizado lo que ya sabe: cuando la
música suene será a un volumen terriblemente alto. Se ponen tapones en
los oídos y esperan. Se oye un estrepitoso cruido en el momento en el
que el japonés de apariencia frágil conecta el cable a la guitarra.
Nadie habla. Sin mirar al público, Keiji Haino levanta la mano y golpea
la guitarra, casi una caricia tras la cual el Apocalipsis se cierne
sobre la multitud, sobre el club, sobre la atmósfera de un lugar árido
y pequeño". Phil
Freeman
Creo
que estas palabras dicen mucho sobre Keiji Haino, el reverendo de la
desesperación, el caos sonoro y la fuerza musical más absoluta. A
pesar de su carácter minoritario, el músico japonés poco a poco va
consiguiendo más adeptos fuera de las fronteras de su país gracias a
la fama que le dan sus colaboraciones con otros pesos pesados del
avantgarde como Peter Brozmann, Derek Bailey, Loren Mazzacane o Bill
Laswell.
Como
él mismo ha reconocido en diversas entrevistas una de sus mayores
influencias ha sido el rock americano de los años 60 (Doors, Velvet
Underground) y por supuesto el jazz en su vertiente más innovadora.
Todo ello ha derivado en un estilo personal e inimitable. El carácter místico
que se le atribuye se refleja no sólo en su puesta en escena sino también
en sus letras: “En el caos/De significado algo
diferente/Desaparezco/Nosotros que hemos nacido/Sin temores/Sin miedo a
nada.”;“La nada, la nada/Lo mejor sería desaparecer
completamente/Todo se convierte en una sola cosa/Y desaparece por
completo”.
Su
producción es bastante extensa, ya sea en solitario, con el grupo
Fushitsusha, con Vajra, como Lost Aaraaff, o de otras múltiples maneras
bajo las que ha grabado en estudio y tocado en directo. Sus mejores
trabajos quizá sean los individuales y los firmados con el trio
Fushitsusha (el bajista Yasushi Ozawa y el batería Jun Kosugi). Allegorical
Misunderstanding es un buen ejemplo.
Algo atípico por su predominante dulzura, nos muestra a un Haino más
relajado y pulido que de costumbre (aunque no faltan los arranques
violentos aquí y allá) y fundamentalmente instrumental. Siguen
presentes no obstante la
constante improvisación (el grupo nunca toca igual un mismo tema) y esa
oscuridad inquietante que acompaña siempre a su voz y a su forma de
atacar la guitarra. Su álbum en solitario The Book Of Eternity Set
Aflame sí que es representativo del infierno negro por el que se
mueve el japonés. 70 minutos divididos en tres piezas cubiertas por una
nube contaminada de ruido, “muro de sonido” (con sólo una guitarra)
y caos. El embrujo de un sórdido viaje al abismo de lo desconocido.
Haino
junto a Bill Laswell y Rashied Ali grabaron en el sello Tzadik Decided…Already
The Motionless Heart Of Tranquility, Tangling The Prayer Called “I”
bajo el nombre de Purple Trap. Aquí el tono es más angular y
dentado, salvaje pero sin llegar al ruido blanco de otras ocasiones. La
rítmica impetuosa de Ali junto al bajo grueso de Laswell combinan
perfectamente con la voz cortante y los solos asesinos de Haino,
haciendo de éste uno de los trabajos más atractivos de su discografía.
En
pocas palabras, Keiji Haino es el ángel caído, la bestia negra de la
psicodelia nihilista con más personalidad de los últimos tiempos,
digno de nuestro más sentido respeto y admiración. J.A.V
"Brain Damage In Oklahoma City"
QUAKEBASKET/SILTBREEZE
Percusionista, poeta, calígrafo, místico, chamán,
visionario y miembro fundador de la Velvet Underground que abandonó
pronto argumentando que el grupo estaba demasiado “estructurado”
para su gusto.
Su percusión compleja de influencia india y su círculo
de amistades en los años 60 tales como La Monte Young, Marian Zazeela,
Terry Riley, Tony Conrad, Henry Flynt, Jack Smith, Andy Warhol, Gerard
Malanga, Jonas Mekas o Ira Cohen, le proporcionaron el marco perfecto
para desallorar su estilo y su filosofía en muchas de las jams que
tuvieron lugar en lofts neoyorquinos de la época.
Las grabaciones de Brain Damage in Oklahoma City pertenecen
a los archivos personales de Tony Conrad, y recogen la música interpretada por el artista entre los años
1967 y 1970. Cuando se escucha a Angus MacLise, se escucha a un virtuoso
de la percusión -bongos, tambor de mano, congas- que toca más con la
mente que con las manos.
Los ocho temas del disco fueron grabados en mayo de
1968 y, sin duda alguna, el que mejor refleja el espíritu psicodélico
polvoriento y sudoroso es Dreamweapon
Benefit for the Oklahoma City Police Dept. parts 1 & 2. Los
protagonistas -Angus (congas), Hetty MacLise (tampura), el poeta Jackson
Maclow (grabadoras y voz), Henry Flynt (flauta y voz) y Tony Conrad (limp
string, un instrumento creado por él mismo a partir del tubo de una
aspiradora y una cuerda afinada)- abandonan Occidente durante más de
media hora de ceremonia mística con texturas étnicas y primitivas a
base de improvisaciones y absoluta libertad rítmica en busca del
nirvana.
El resto de composiciones se mueve entre la acústica
amplificada, solos de percusión, órgano y cembalum en la onda
sugestiva de Harry Partch.
La música de Angus MacLise
nos llega tarde, así como su reconocimiento artístico. Él, junto a
muchos otros, fueron pioneros y figuras decisivas en la configuración
de un sonido que, allá por los 60, era tan novedoso y excitante como lo
sigue siendo ahora.
José Alberto Valverde
STAN BRAKHAGE " Anticipation Of The Night"
(margen
izquierdo: fotogramas de Dog Star Man by Stan Brakhage©)
Stan
Brakhage, nacido en 1933, terminó su primera película a los 19 años.
Desde entonces son más de 300 obras de longitud variable (de 9 segundos
a 4 horas) que han marcado profundamente el devenir del cine
experimental y por ende del cine en general. Su contribución al Séptimo
Arte se ha visto reforzada por numerosas charlas, conferencias en
museos, galerías y clases en la Escuela del Instituto de Arte de
Chicago y en el Departamento de Estudios de Cine de la Universidad de
Colorado.
Durante
años vivió en las montañas de Colorado lo cual le sirvió de
inspiración para crear obras basadas en esa vida natural (tormentas de
nieve, plantas, fogatas nocturnas, etc). En 1986 se traslada a la ciudad
próxima de Boulder donde reside en la actualidad y trabaja sin parar ya
sea en fotografía, películas pintadas a mano o películas cuya emulsión
se ve manipulada a base de arañazos y hendiduras.
A
Stan Brakhage se le puede considerar uno de los artistas experientales más
importantes desde 1959. Ha trabajado en géneros como el cine lírico
o el mitopoeico, abriendo multitud de brechas y caminos para
otros. Se puede decir que no ha escatimado esfuerzos a la hora de dar a
conocer su obra: incesantes viajes con sus películas bajo el brazo,
numerosos escritos, etc, le han otorgado el distintivo de “enorme
influencia” para varias generaciones. Otro de sus logros es el haber
sido reconocido como artista en el sentido en el que un poeta o un
pintor lo es, rechazando cualquier vinculación con la industria voraz y
acaparadora del cine. Desde luego no ha tenido rival en toda su extensa
carrera en cuanto a complejidad, madurez y experta manipulación de los
materiales fílmicos y sus implicaciones estéticas. Ha sido comparado
con Pollock, Stella y Kline con los que comparte el mismo espíritu
innovador.
Su
cine puede no ser fácil de asimilar, pero al igual que sucede con otros
artistas de vanguardia, esa dificultad radica en la extremada
originalidad y personalidad del creador (¿por qué sino es tan
atractiva la obra del citado Pollock o la de Braque o la de compositores
como Messian y Xenakis?). La proyección de lo que vemos en pantalla es
profunda, sus implicaciones y ramificaciones diversas: enigmas filosóficos,
respuestas psicológicas complejos sólo en apariencia, hermosos de
parte a parte, deslumbrantes en su ingenio.
Como
ejemplo tomemos la película de 1958 Anticipation Of The Night.
Inspirada en la vida doméstica y familiar, es el resultado de una búsqueda
incesante hasta llegar a lo que se viene a llamar cine lírico.
En este cine, el protagonista es aquél que se sitúa tras la cámara,
las imágenes son lo que él ve. No existe un héroe al uso sino
movimiento (el de su mirada) y su significado se descubre a raíz de
comprender su forma. Anticipation Of The Night nos muestra el
camino que lleva al suicidio de un hombre. Vemos al protagonista” sólo
como una sombra (pues estamos viendo a través de sus ojos) que sale por
una puerta y se encuentra con el exterior –hierba, árboles, el cielo-
y posteriormente con un niño caminando a gatas, tras lo cual vemos imágenes
de otros niños jugando. Al poco tiempo ata una cuerda de un árbol y se
ahorca.
Según
Kelman, lo que ocurre entre el acto de caminar y colgarse es una visión
precipitada por muerte inminente, algo así como “la vida pasando
ante nuestros ojos” pero más como anticipación que como recuerdo.
Los únicos humanos en escena son la sombra y los niños. Lo que
realmente se muestra es la conciencia del niño, que hace alusión a la
visión inocente metafóricamente hablando. Pero esto es algo que el ojo
adulto sofisticado no consigue ver con facilidad, lo cual le conduce al
suicidio. Ni un solo sonido ni una
sola nota musical en los 40 minutos de metraje. Pero esto no significa
que a Brakhage no le interese la música, al contrario, otras películas
van bien sazonadas de clásica contemporánea, otra de sus múltiples
pasiones.
El
problema con las películas de Brakhage es su práticamente nula
distribución en vídeo (sólo dos títulos a nivel internacional) y sus
escasas proyecciones en salas de cine, por lo menos en España. Todo lo
cual dificulta aún más su conocimiento y disfrute. Según dicen, sólo
deberían verse sus films en el cine y nunca en vídeo. Así que,
filmotecas de España, a ver qué pasa con el tío Stan. José
Alberto Valverde
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Al poco de publicar este artículo, Stan Brakhage falleció el 9 de
marzo en la localidad canadiense de Victoria a los 70 años. Nuestro
más sentido pésame a la familia del artista, y un brindis por él, que
ahora pintara las nubes de colores.

DAVID
MAHLER - "Hearing Voices"
Desde
comienzos de los ‘70 David Mahler ha compuesto e interpretado música,
ya sea con cinta magnética, piezas digitales, con la voz o con
agrupaciones. Fue co-fundador y pianista de New Songs, un proyecto de
cinco años en torno a la voz y al piano. Su pasión por las músicas
populares le llevó a crear la Volunteer Park Conservatory Orchestra, la
cual se encarga de mantener vivo el espíritu del ragtime y otras formas
musicales jazzísticas de principios de siglo y en la que se rinde
tributo a creadores hoy desconocidos y olvidados. En los últimos años
también ha sido el encargado de sacar adelante el proyecto acústico
BATS y organizar reuniones semanales de canto.
Mahler
se encuentra entre el legado de compositores norteamericanos
exploradores de nuevos territorios musicales como Ives, Ruggles, Cowell,
Feldman o Cage, y forma parte de un buen puñado de compositores
actuales cuya música exuda auténtica investigación
Hearing
Voices, su CD editado en el sello Tzadik, es una buena demostración
de sus trabajos con la voz. Pura orfebrería exquisita, imaginativa y
divertida estructurada en cuatro partes. Cada una de ellas procede de
una entrevista con un personaje relacionado con el mundo del arte: la
bailarina Sandy Silva, el compositor Thomas Peterson, el novelista
Matthew Stadler y la artista visual Sharry Markovitz. Mahler recoge sus
voces y crea mutaciones, las descompone, ralentiza, superpone, acelera,
o repite entresacando determinados fonemas, sílabas y palabras de sus
conversaciones estampadas finalmente en un collage de exquisitas
tonalidades.
Debido
a la escasa información disponible sobre David Mahler, mantenemos una
breve pero interesante entrevista con el compositor en la que explica
sus intereses e inquietudes.
José
Alberto: Es evidente tu gusto por la voz humana. ¿Crees, al igual
que opina Ennio Morricone, que la voz es el instrumento más hermoso y
perfecto que existe?
David
Mahler: La voz es capaz de tales inflexiones variables y matices que
yo diría que es uno de los instrumentos más versátiles e interesantes
que existen. Y me encanta su fácil transporte! Añade al sonido de la
voz las posibilidades del lenguaje y entonces tienes todo un mundo que explorar.
J.A:
Tengo tu CD Hearing Voices el cual es magnífico y divertido. ¿Te
lleva mucho tiempo componer algo así? Uno pensaría que está compuesto
aleatoriamente, pero apuesto a que no es tan fácil, seguro que tiene
algún tipo de estructura compleja.
D.M:
Sí, tardé mucho tiempo! Una de las cuatro piezas (Who I Just Adored)
es más o menos de naturaleza improvisatoria. Las otras piezas fueron
cuidadosamente planeadas hasta cierto grado y tienen algún tipo de fórmula
temporal tras ellas. Trabajo esas estructuras de tiempo mientras las
hago pero luego no las recuerdo, en el sentido de que cada estructura
temporal es específica para la pieza que fue creada. Disfruto jugando
con la música que hago, me gusta encontrar juxtaposiciones que a la
vista son divertidas e irónicas.
J.A:
Sé que te gusta mucho el ragtime y el piano del old jazz. ¿Quiénes en
tu opinión son los nombres más destacados de esa época? Jerry Roll
Morton y Scott Joplin son los más conocidos, pero, ¿quiénes son para
ti los músicos más significativos?
D.M:
Me interesa el ragtime desde la perspectiva de la composición. A tal
efecto, Joseph Lamb es el compositor que más admiro, en cuanto a
aprenderme sus piezas. También me gustan mucho los rags de James Scott
– muy enrevesados, en momentos desafiantes-, nada “populares”. Y
también me gustan los tres rags de James Tenney escritos en los años
60. Max Morath es también un gran compositor de rags de hoy en día
como lo son Jack Rummel y William Bolcom. Pero la era originaria del
ragtime me fascina porque, primero, la música es muy pianística. Y
segundo, me encanta el aspecto social del ragtime: una música popular
que se hizo popular sin medios electrónicos (no aparecían en la radio,
no había grabaciones, por lo menos en sus comienzos. Sólo la partitura
y algo de publicidad escrita. Increíble.
J.A:
He leído que trabajas con niños. Yo creo que se les debe enseñar las
infinitas posibilidades de la música y serán capaces de entender y
disfrutar plenamente cuando sean mayores. ¿Es eso posible? ¿Hay todavía
una oportunidad cuando eres joven? Porque para mí es muy difícil
explicar a muchos adultos que, por ejemplo, Hearing Voices es
algo magnífico y muy divertido.
D.M:
Los niños son un buen punto de partida para empezar a enseñar música!
Podemos enseñarles que la música no es algo a lo que se aspira, sino
que está dentro de uno, listo para brotar si uno se deja. Los patrones
establecidos dificultan esta idea de que la música procede del interior
de la persona.
Es
más, creo que la enseñanza del ritmo debe preceder a la de los tonos.
Somos una cultura orientada al tono, a las notas. Pero el tiempo es el
elemento real de la música que subyace en todos los otros elementos. Un
niño que es capaz de contar o sentir el ritmo va a ser capaz de hacer música!
Y luego de cantar. Las clases instrumentales son estupendas, pero la
educación de la voz debe ser el fundamento a la hora de aprender a
tocar un instrumento.
J.A:
¿Has grabado muchos discos o prefieres el directo? ¿Dónde se pueden
conseguir tus CDs?
D.M:
Por principio encuentro problemático y deshonesto grabar música acústica.
Cage dijo: “Escuchar los sonidos a nuestro alrededor es el comienzo
de la música. Grabarlos puede que sea el fin.” Lo que quiero
decir con esto, es que soy un gran defensor de ponerle micrófonos a
todo lo que se te ocurra. El acto de grabar y volver a escuchar no tiene
precio. Es cuando el grabar se convierte en una pauta o como Cage dice un
objeto cuando no lo veo bien. Mis
dos cds en solitario The Voice of the Poet en Artifact, y Hearing
Voices en Tzadik, presentan música que yo he
compuesto destinada a ser escuchada en altavoces. Tengo algunas piezas
de música acústica que también han sido grabadas en CDs
recopilatorios, incluyendo la reciente reedición de la Cold Blue
Anthology. Adoro esa grabación, pero pienso en ella como simple
documentación de una pieza, más que como una pieza en sí misma.
Igualmente tengo piezas en CDs de Guy Klucevsek y Paul Taub, ambas son
claramente un documento sonoro, ya que las dos han sido interpretadas en
directo junto a elementos teatrales.
J.A:
Muchas gracias, David, ha sido un placer hablar contigo.
D.M:
Encantado.
Entrevista
realizada y traducida por José Alberto Valverde.
1/03/03
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