|
CINE |
FLASHBACK |
|
JOSÉ MOJICA MARINS: EL DESPERTAR DE LA BESTIA
(1970) La
respuesta a la censura brasileña de los años 60 fue la explosión de
un cine independiente de bajo presupuesto con influencias surrealistas
en el que los médicos eran caníbales, los detectives se hacían
travestis y demás alucinaciones, cuyo fin era el de sacudir las
conciencias y protestar contra las restricciones gubernamentales. Desde que su padre le regaló una Super-8,
el cineasta y actor José Mojica Marins comenzó a rodar películas.
Gran admirador de lo místico y lo ritual, lo mágico y lo misterioso,
nunca renunció a sus creencias y a su personal estética a la hora de
filmar, lo cual le supuso el rechazo casi generalizado por parte de la
crítica brasileña. De manera anecdótica, basta decir que los
aspirantes a formar parte del reparto se debían someter a peculiares
castings en los que era necesario besar ranas y otras extravagantes
ceremonias. La carrera cinematográfica de José Mojica, tanto delante
como detrás de la cámara, se compone de un cine primitivo, artesanal y
rebelde, que combina elementos de ámbito underground tales como
percusiones chamánicas, canibalismo, violencia, erotismo oscuro y
drogas alucinógenas. El protagonista de muchas de sus películas
es el personaje Ze do Caixao, interpretado por el propio José Mojica. El despertar de la bestia rehuye los
convencionalismos y se entrega a los instintos más irracionales. La película
está excepcionalmente rodada en un blanco y negro lleno de contrastes
gracias a una iluminación voluptuosa y a los contrapicados de la cámara.
El color, protagonista en algunas escenas, es generalmente saturado, con
abundantes filtros y una enorme riqueza imaginativa típica de las
producciones de los años 60 en la denominada serie B, tales como la
Hammer o la AIP (American International Pictures). La religión Macumba, que tanto gustaba al
director, goza de gran presencia en este film: rituales de adoración a
los espíritus africanos, el trance lascivo, los diversos métodos de
sugestión, etcétera. Después
de ser absuelto Ze do Caixao de todos sus cargos, un médico decide
utilizar a cuatro drogadictos de diferentes estratos sociales –una
cajera, un funcionario, una mujer adinerada y un periodista-, para
experimentar con ellos. A tal efecto, les suministrará un supuesto
alucinógeno y les propondrá centrar su atención en Ze do Caixao.
Entonces llega la parte más divertida y absurda, en la que los
protagonistas sufren visiones terroríficas y el surrealismo baña las
imágenes. No sabemos si José Mojica probó LSD al igual que hizo Roger
Corman para su película El Viaje, pero los resultados son
igualmente magníficos. Para algunos una obra maestra de culto,
para otros un producto infame, lo que es seguro es que no dejará
indiferente a nadie. José Alberto Valverde. ESTA NOCHE POSEERÉ TU CADÁVER (1966) (José Mojica Marins, Brasil) El brasileño José Mojica Marins
dirige sobria y elegantemente esta película, demostrando ser un talento
olvidado y consiguiendo un resultado excelente en conjunto. Además,
contribuye a su creación con una extraordinaria interpretación
protagonista como Ze do Caixao. Fernando López
1957: Sina de Aventureiro 1958: Sentença de Deus 1962: Mi Destino En Tus Manos 1963: A Medianoche Me Llevaré Tu Cadáver 1966: Esta Noche Poseeré Tu Cadáver 1968 El Extraño Mundo de Ze do Caixao 1970: Sexo e Sangue na Trilha de Tesouro, El Despertar de la Bestia 1971: The End of Man, Cuando los Ángeles Duermen, Dgajao Mata por Vingança 1974: A Virgem e o Machao, Exorcismo Negro 1975: Como Consolar Viúvas 1976: La Extraña Posada de los Placeres, Infierno Carnal, Demons and Wonders 1977: A Mulher Que Poe a Pomba no Ar 1978: Delirios de un amoral 1979: Perversión 1980: A Praga 1981: Encarnación del Demonio 1984:La Quinta Dimensión del Sexo 1985: 24 Horas de Sexo Ardiente 1987: Dr. Frank na Clínica das Taras, 24 de Sexo Alucinante.
menggang
Copyright © 2001 ALPHAVILLE, UNA EXTRAÑA AVENTURA
DE LEMMY CAUTION. Jean Luc
Godard. El increíble cineasta Jean-Luc
Godard (uno de los mejores de los últimos cincuenta años) nos deleita
con una obra maestra futurista de abundante riqueza formal y de
contenido. El admirado y a veces incomprendido relizador francés fue crítico
de la prestigiosa publicación Cahiers du Cinéma junto a otros
cineastas como Eric Rohmer, Françoise Truffaut o Jacques Rivette. De
todo el grupo nouvelle vague o nueva ola, Godard fue el más
revolucionario. Esta etapa de aprendizaje fue decisiva en su carrera. Es
evidente que todas sus películas demuestran un gran conocimiento
cinematográfico y Alphaville no es una excepción. La película nos presenta un futuro
desolador y deshumanizado. Alphaville es una ciudad, un microcosmos
alejado del planeta Tierra, llamado allí Los Países Exteriores, que ha
llegado a un enorme e irrespirable grado de tecnificación con la
temible consecuencia de que no tienen cabida los sentimientos ni tampoco
el Arte en cualquiera de sus manifestaciones (nostálgico recuerdo de
Florencia). Sólo cabe el
pensamiento único, lo previsible y la lógica más mecanizada.
Alphaville es un mundo ultra desarrollado, más allá de la teoría atómica
(el mayor avance científico del siglo XX), que Godard utiliza,
mostrando su fórmula para representar y relacionar así dos realidades. A este lugar acude Lemmy Caution, un investigador procedente de los Países Exteriores que se encuentra con un mundo frío y triste en el que las personas se comportan de manera automática y sin espontaneidad (como es el caso del extravagante uso social de cortesía “yo estoy muy bien, gracias, por favor”). Los habitantes son melancólicos, necesitan tranquilizantes (alta tendencia al suicidio), desconocen mucho vocablos que van desapareciendo progresivamente del diccionario y son ejecutados si piensan o se comportan de manera “peligrosa”. Afortunadamente aún hay lugar para
la belleza. Es el caso del fantástico personaje de Natacha,
interpretado por la bella Anna Karina (mujer de Godard en aquellos años
y fiel colaboradora). Su padre es el profesor Von Braun (conocido en la
tierra como Leonard Nosferatu), el diabólico científico creador de
Alphaville, ideólogo de su opresiva estructura e incontestable líder
de la sociedad. Los dos, padre e hija, vienen de la Tierra por lo que
Natacha conserva en su subconsciente lejanos y positivos recuerdos de su
pasado que afloran gracias a Lemmy en su habitación de hotel, debido en
buena parte al libro de poemas La capital del dolor, referencia a
la tan amada literatura de Godard. El film comienza con un primer
plano de un foco intermitente y una melodía inquietante seguido de un
mural que representa la libertad con un rápido movimiento de cámara.
Todo con una poderosa fotografía en blanco y negro. Ese futuro
desolador se nos ilustra con pocos medios y de forma maravillosamente
geométrica con primeros planos de letreros luminosos, rótulos, gráficos,
voces repetitivas y misteriosas como la del ordenador a60,
sirenas, jadeos que denotan dificultad de respiración, música
repetitiva, etc...Todo ello junto a planos más distanciados de máquinas,
tendidos eléctricos, así como arquitecturas modernas de interiores y
exteriores que contribuyen a crear esa atmósfera tan peculiar. El presente (modernidad de Godard, nouvelle
vague) y el pasado cinematográfico crean una hábil simbiosis de géneros
e influencias: desde el cine negro americano de Fritz Lang (Los
Sobornados) y Nicholas Ray (Chicago Año 30) perceptible en
las terribles escenas de violencia y asesinatos, hasta la serie B
americana en las secuencias de persecuciones, pasando por el
expresionismo alemán de los años 20. Los escenarios son
deliberadamente modernos aunque otras veces intencionadamente clásicos
como es el caso del hotel de La Estrella Roja. La dimensión intelectual es muy
significativa. El realizador nos plantea una profunda reflexión en la
que aparecen algunos de sus temas favoritos como el amor, la prostitución,
el deseo, la traición, el poder, la ciencia o el progreso. La sutil técnica contiene
travellings con mucha profundidad de campo (planos de los pasillos del
hotel, por ejemplo). Primeros planos extraordinarios como los de Lemmy y
Natacha en su segundo encuentro en la habitación del hotel, a veces
conjuntos, bien iluminados y con abundantes fundidos en negro.Planos
fijos con el objeto entrando y saliendo del encuadre (paliza que recibe
Lemmy en el ascensor). Planos generales, hábiles picados, etc. Es inevitable la comparación con
su primer largometraje Al Final De La Escapada (1959) no sólo en
relación a su gusto por el cine negro o a cuestiones técnicas
(estructura narrativa, similitud de planos), sino también de contenido,
como la trascendente conversación que mantienen Eddie Constantine y
Anna Karina, que nos recuerda a la mantenida por Jean Seberg y Jean Paul
Belmondo.
La partitura misteriosa e
inquietante de Paul Misraki, que a veces nos recuerda al suspense de
Bernard Herrmann, contribuye a crear ese ambiente tan denso y oscuro. Finalmente, es
curioso observar cómo una sociedad acaba desintegrándose al fallecer
su líder y estallar la guerra. El orden lógico y planificado se torna
en un caos en el que la gente se desorienta y los automóviles circulan
a toda velocidad. En este momento Lemmy y Natacha huyen en su Ford
Galaxie hacia la tierra con la esperanza de encontrar un mundo mejor en
el que exista el amor. El fin y el principio se unen a
modo de estructura cíclica: Lemmy viene del mundo exterior y vuelve a
él. Un año después en 1966 su amigo
Françoise Truffaut adaptó la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451
en la que se ironizaba también sobre el futuro de la tecnología.
Aquella vez particularmente sobre la televisión y ésta sobre los
ordenadores. A grandes rasgos, la película de Truffaut nos habla de una
sociedad que quema sus libros al considerarlos peligrosos, labor que
paradójicamente realizan los bomberos con potentes lanzallamas. Godard es uno de los directores más
influyentes del cine. Su obra, a veces inclasificable y difícil, ha
tenido una amplia repercusión, sobre todo en el cine americano de los años
70 como es el caso de Malas Calles de Martin Scorsese. J.
Borja Sánchez Mayoral |