Ana Isabel Fernández, Ana Curra, nació en El Escorial.
En 1979 se traslada a
Madrid, su marcha se debió a sus estudios de farmacia y de piano.
Ya en febrero de 1980 pasa a formar parte de Alaska y los Pegamoides donde se hace cargo de los teclados, si bien por aquel entonces también se encarga de la caja de ritmos hasta la entrada de Eduardo Benavente en el grupo como batería.

Los Pegamoides al completo, de izquierda a derecha : Alaska, Carlos, ANA, Eduardo y Nacho.
La
evolución del grupo es de sobra conocida: tras una primera etapa genuinamente
pop (debida a la presencia de Carlos Berlanga en la banda), los sonidos y
letras se oscurecen cada vez más. Por eso C.Berlanga abandona el grupo ante las
nuevas influencias siniestras del resto de miembros, influencias que se
manifiestan claramente en los temas que van componiendo.
De
este modo, del colorido de su primera época(“Rosa y verde”) se pasó a un
negro riguroso, muy propio de la estética siniestra.

De nuevo Ana (izquierda) y el resto de Pegamoides
Paradójicamente
en 1982, reinando ya el oscurantismo, tuvieron su mayor éxito: Bailando. Es un
tema funky que no refleja en absoluto el momento por el que pasaba el grupo. Hay
que tener en cuenta que por aquel entonces Berlanga ya no estaba en el grupo,
sino que estaba ocupado en la génesis de Dinarama.
La aportación de Ana a los Pegamoides es esencial: !!el sonido pegamoide no sería igual sin sus teclados!!.
Ana en la última época
pegamoide

Basta
oír temas como “Odio”, “La rebelión de los electrodomésticos”, “Horror
en el hipermercado”, etc… para comprobarlo inmediatamente.
En
los Pegamoides se ocupó también de los coros y además fue letrista en algunos
temas como “Redrum” o “Estrategia militar”, ambos coescritos junto a
Alaska.
En
la última etapa de los Pegamoides, Ana firma temas como “Dan las doce”, “Recuerda”(ambos junto a Eduardo), “Apariciones”(junto a Alaska) y “La
casa de la imperfección”.Se trata de composiciones sórdidas que consiguen
una atmósfera desesperada, llena de enigmas.